El rugido pausado de motores casi centenarios volvió a escucharse en Asunción. El Club de Vehículos Antiguos del Paraguay (CVAP), junto con el Touring y Automóvil Club Paraguayo (TACPy), llevó adelante el “Gran Premio Clase A”, una competencia que marcó el inicio de la temporada y que tuvo como escenario la Costanera de Asunción, con un enfoque claro: poner en valor auténticas joyas del patrimonio automotor.
La actividad, que reunió a vehículos fabricados hasta 1931, se desarrolló el sábado último pese a las inclemencias del tiempo. La largada fue puntual, a las 9:00, desde la avenida Silvio Pettirossi, en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi, en Luque.
Desde allí, la caravana avanzó hacia la capital, recorriendo la Costanera norte y sur en un trayecto que permitió a decenas de espectadores apreciar estas reliquias en movimiento.
Más que una competencia, el evento se vivió como una exhibición dinámica de historia y se robó miradas y admiración en todo el trayecto donde los conductores pasaban la marcha para las tomas fotográficas.
El presidente del club, Juan Bautista Gill, destacó el espíritu de la jornada al definirla como un verdadero “museo sobre ruedas”. “Esto es un museo sobre ruedas, donde el auto más nuevo tiene 95 años, y para nosotros es un gusto que estos rodados vuelvan a salir en las calles, ya que no es común que lo hagan diariamente”, afirmó a La Tribuna.
Muchos de los autos forman parte de herencias familiares, transmitidas de generación en generación, lo que refuerza el vínculo emocional entre los propietarios y sus máquinas. Esa conexión, sumada a la admiración del público, se convierte en el principal motor para sostener este tipo de iniciativas.
Un espectáculo sobre ruedas
El recorrido contempló unos 53 kilómetros, desde Luque hasta la Costanera José Asunción Flores y retornó al punto de partida. Participaron 15 vehículos, una cifra que, según Gill, refleja la dificultad que implica no solo conseguir estas unidades, sino también mantenerlas en condiciones óptimas para su circulación.
“Fueron 15 participantes. Cuesta muchísimo conseguir estos autos, cuesta más que la gente los saque, los pongan en condiciones para la marcha, pero afortunadamente se pudo”, señaló.
A diferencia de las competencias tradicionales, el “Gran Premio Clase A” no prioriza la velocidad. Los conductores debieron mantener una media controlada sin superar los 42 km/h y respetar con precisión los tiempos establecidos en cada tramo. Para ello, se utilizó una hoja de ruta detallada, acompañada de señalización y controles que exigieron coordinación y destreza.
El resultado fue un espectáculo distinto, donde el tiempo pareció detenerse.

Verdaderas reliquias
Modelos emblemáticos como el Ford A, junto a clásicos de marcas como Chevrolet, Nash, Pontiac y Packard, desfilaron ante la mirada atenta de los presentes, despertando curiosidad y nostalgia.
Fundado en 1985, el Club de Vehículos Antiguos del Paraguay cuenta actualmente con más de 450 socios y tiene como misión preservar la historia automotriz nacional. Eventos como este no solo exhiben piezas únicas, sino que también mantienen viva una memoria colectiva que encuentra en cada automóvil una historia.


