América Latina y el Caribe atraviesan un escenario de creciente complejidad en su desarrollo. El Informe Regional de Desarrollo Humano 2025 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), titulado “Bajo presión: Recalibrando el futuro del desarrollo en América Latina y el Caribe”, señala que los avances de las últimas décadas muestran signos de desaceleración en un contexto marcado por múltiples crisis.
Aunque el análisis es regional, sus conclusiones dialogan con la realidad de Paraguay, un país que ha registrado progresos en indicadores sociales y económicos, pero que aún enfrenta desafíos vinculados a la desigualdad, la informalidad laboral y las brechas en el acceso a servicios básicos.
El informe destaca que, pese a la reducción de la pobreza en la región, la vulnerabilidad sigue siendo alta. Una parte importante de la población vive apenas por encima de la línea de pobreza, lo que la expone a caer nuevamente ante crisis económicas, sanitarias o climáticas.
Paraguay muestra avances en protección social
En este punto, Paraguay comparte esta condición regional, aunque con márgenes de acción relevantes. El fortalecimiento de la protección social, la mejora en la cobertura de servicios y la inversión en capital humano aparecen como ejes clave para reducir vulnerabilidades y consolidar avances.
El PNUD identifica tres grandes presiones que redefinen el desarrollo: la aceleración tecnológica, la fragmentación social y el cambio climático. La transición digital abre oportunidades para mejorar productividad y servicios, pero puede profundizar brechas si no se garantiza acceso equitativo a la conectividad.
La fragmentación social, por su parte, debilita la confianza institucional y dificulta la construcción de consensos, lo que impacta en la capacidad de implementar políticas públicas de largo plazo. En tanto, el cambio climático ya genera efectos visibles en la región, con impactos directos sobre producción, empleo y seguridad alimentaria.
País resiliente y con áreas de oportunidad
En Paraguay, estos factores adquieren particular relevancia. La brecha digital entre zonas urbanas y rurales, la necesidad de fortalecer la confianza institucional y la exposición del sector productivo a eventos climáticos extremos configuran desafíos concretos, pero también áreas de oportunidad para la adaptación y la mejora de políticas públicas.
Frente a este escenario, el informe introduce el concepto de desarrollo humano resiliente, que implica no solo resistir las crisis, sino también anticiparse, adaptarse y recuperarse de ellas. Para Paraguay, estas líneas representan una oportunidad para consolidar avances y acelerar reformas en áreas clave como inclusión social, conectividad digital y fortalecimiento institucional. Paraguay enfrenta desafíos estructurales, pero también cuenta con margen para fortalecer su capacidad de respuesta y transformar la resiliencia en una base de desarrollo sostenido.

