Un niño de 9 años, alumno del 4.º grado de la escuela San Isidoro Labrador de Limpio, sufrió una grave lesión intestinal dentro del aula días atrás, a raíz de una supuesta “broma” entre compañeros. La madre del menor, Felicita Ortiz, relató a La Tribuna el episodio que vivió su hijo.
“Mi hijo se levantó para mostrarle a su compañero su trabajito y al regresar el compañerito de al lado le puso su lápiz y él, sin darse cuenta, se sentó y le atravesó unos 15 cm, le perforó el intestino”, expresó con profunda angustia.
A consecuencia, el niño sufrió una perforación intestinal, lo que obligó a una primera cirugía de urgencia. Sin embargo, su cuadro se complicó luego debido a una hemorragia interna y fue sometido a una segunda intervención. Actualmente permanece en reposo, con dieta especial y tratamiento médico.
La situación se agrava por las dificultades económicas de la familia. La madre trabaja como empleada doméstica y el padre es electricista independiente, ingresos que no alcanzan para cubrir el tratamiento. Ahora, Felicita pide apoyo a la ciudadanía.
“Fue un hecho grave”
La psicóloga infantil Noelia Castillo calificó lo ocurrido como un hecho “grave” y advirtió que no debe ser minimizado como una simple broma. “Hay varias cosas importantes para poder entender lo que pudo haber pasado, porque a los 9 años los niños ya tienen noción de daños”, explicó a La Tribuna.
La especialista señaló que a esa edad ya existe comprensión de las consecuencias de los actos, por lo que el episodio requiere un análisis profundo. “Los niños ya comienzan a tener un cerebro mucho más racional, entonces, en términos de desarrollo moral incluso, ya comprenden que ciertas acciones pueden lastimar físicamente, que hay consecuencias reales y que hay una intencionalidad detrás de los actos”, afirmó.
Castillo sostuvo que podrían intervenir factores como impulsividad, baja empatía o dificultades en la regulación emocional. “Hablamos de algo más serio, una posible hostilidad previa, problemas vinculares, necesidad de llamar la atención, de descargar su enojo y, en estos posibles casos, las bromas muchas veces funcionan como una justificación posterior”, agregó.
También advirtió que el contexto influye, como juegos bruscos, falta de supervisión adulta, exposición a pantallas, además de otros. Insistió en la importancia de una evaluación integral. “Es clave una evaluación psicológica para el victimario para determinar por qué actuó de esa manera y también para la víctima”, dijo, remarcando la necesidad de abordar posibles casos de bullying en la institución.
Protocolo activado
El supervisor educativo Nicolás Burgos informó que la institución activó de inmediato los protocolos de actuación tras el incidente. “Se dio contención a la víctima, victimario y también a la comunidad educativa de tal manera que sea seguro el derecho a la educación de los chicos”, expresó.
Burgos agregó que el estudiante afectado continúa con clases virtuales mientras se recupera. Asimismo, indicó que no existían antecedentes previos entre los alumnos involucrados.


