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Paraguay debate el futuro del desarrollo humano ante una región bajo presión

Los avances en desarrollo humano en América Latina y el Caribe atraviesan un momento decisivo.

| Por La Tribuna
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La región ha progresado en las últimas décadas, pero esos logros se encuentran hoy sometidos a presiones crecientes: desigualdad persistente, mayor incertidumbre, impactos del cambio climático, transformaciones tecnológicas aceleradas y una fragmentación social que desafía la confianza en las instituciones. En ese contexto, Paraguay fue escenario de un diálogo de alto nivel para reflexionar sobre el futuro del desarrollo humano y las oportunidades que se abren para construir sociedades más resilientes.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Ministerio de Desarrollo Social (MDS) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) presentaron en Asunción el Informe Regional de Desarrollo Humano 2025, titulado Bajo presión: Recalibrando el futuro del desarrollo en América Latina y el Caribe. El encuentro se realizó en la Casa de la Integración y reunió a autoridades nacionales, representantes de organismos internacionales y especialistas en políticas públicas, inclusión y desarrollo sostenible.

El diálogo contó con la participación del ministro de Desarrollo Social, Miguel Tadeo Rojas; el representante residente del PNUD en Paraguay, José Vicente Troya; y Jorge Srur, representante de la CAF en Paraguay y gerente regional Sur. La presentación central del informe estuvo a cargo de Ofelia Valdez, analista de Desarrollo Inclusivo del PNUD, quien expuso los principales hallazgos del documento y su relevancia para el debate público regional.

Durante la apertura, el ministro Miguel Tadeo Rojas resaltó que la reducción de la pobreza debe comprenderse como parte de una estrategia más amplia de fortalecimiento del capital humano. “La reducción de la pobreza no es una cifra aislada, sino el resultado de entender que la verdadera riqueza de nuestra nación está en su capital humano”, afirmó. En ese marco, destacó el papel de programas como Tekoporã Mbarete, Hambre Cero y la pensión universal para personas adultas mayores como instrumentos clave para mejorar las condiciones de vida y ampliar oportunidades.

Por su parte, José Vicente Troya subrayó que el informe permite abrir una conversación basada en evidencia sobre los desafíos del presente y las decisiones necesarias para el futuro. “Este espacio abre una conversación informada sobre qué implica poner la resiliencia en el centro de las políticas públicas, cómo recalibrar instrumentos, instituciones e infraestructuras, y cómo traducir la evidencia en acción colectiva hacia el futuro”, sostuvo.

La idea de resiliencia fue uno de los ejes centrales del encuentro. El informe plantea que, en una región expuesta a choques cada vez más frecuentes e interconectados, ya no basta con reducir pobreza o sostener indicadores de crecimiento. El desafío es construir capacidades para anticipar crisis, responder a ellas y recuperarse sin que las personas pierdan libertades, oportunidades o bienestar.

Jorge Srur, representante de la CAF en Paraguay, puso énfasis en la cooperación como condición para avanzar en esa dirección. “Desde CAF celebramos el trabajo conjunto con el PNUD en la difusión de conocimiento estratégico y en la construcción de soluciones junto al Estado y la cooperación internacional, reafirmando el valor de las alianzas para impulsar el desarrollo”, expresó.

El panel de alto nivel reunió a Ana María Baiardi, gerenta de Género, Inclusión y Diversidad de la CAF; Carlos Paris, viceministro de Políticas Sociales del MDS; y Cecilia Vuyk, oficial de Desarrollo Sostenible e Inclusivo del PNUD. La conversación abordó las oportunidades y desafíos específicos para Paraguay, con énfasis en inclusión, resiliencia territorial, protección social, acción climática y fortalecimiento institucional.

Baiardi remarcó que la inclusión no puede ser entendida como un componente secundario de las políticas de desarrollo. “No es un tema accesorio, sino transversal a nuestra estrategia, combinando financiamiento, asistencia técnica y generación de conocimiento para fortalecer políticas públicas de igualdad”, señaló, al referirse a la incorporación de enfoques de género, discapacidad y diversidad étnico-racial.

A su turno, Carlos Paris sostuvo que el ingreso es importante, pero insuficiente para garantizar bienestar duradero. Destacó el acompañamiento sociofamiliar de Tekoporã Mbarete y el cumplimiento de corresponsabilidades en salud y educación como bases para mejorar la esperanza de vida y la escolaridad de las nuevas generaciones. También mencionó el proyecto PROEZA como ejemplo de desarrollo resiliente, al integrar acción climática, medios de vida y preservación cultural.

El cierre estuvo a cargo de Hanny Cueva-Beteta, coordinadora residente de las Naciones Unidas en Paraguay, quien llamó a profundizar la articulación entre Estado, cooperación internacional, sector privado y sociedad civil. “Las oportunidades están allí. Aprovecharlas requiere visión, alianzas y decisión colectiva”, afirmó.

El mensaje final del encuentro fue claro: Paraguay, como el resto de la región, enfrenta presiones significativas, pero también dispone de oportunidades para transformar esas tensiones en una agenda de desarrollo más inclusiva, sostenible y resiliente.

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