El pasado jueves 23 de abril no fue un día más para Jorge Molinas. A bordo de la línea 12 de la empresa Magno, realizó su último recorrido desde el ramal Anahí hasta Eusebio Ayala, ida y vuelta, despidiéndose de una rutina que durante años marcó su vida.
Coincidentemente, en la fecha también celebraba su cumpleaños, haciendo de la jornada un momento doblemente especial. Para Jorge, el volante no solo fue una herramienta de trabajo, sino un espacio de encuentro diario con cientos de personas.
A lo largo de su trayectoria, construyó vínculos, compartió historias y enfrentó desafíos propios del transporte público, siempre con compromiso y una actitud positiva.
“Queridos pasajeros, el próximo 23 de abril será un día muy especial para mí. Es mi cumpleaños y, al mismo tiempo, marcará mi jubilación. Quiero agradecerles de corazón por todos estos años compartidos, por su confianza, su compañía y por cada momento en el camino. Siempre llevaré con cariño estos recuerdos. Un fuerte abrazo para todos”, escribió en su cuenta de TikTok, red donde también supo ganarse el cariño de sus seguidores.
Activo y viral en redes sociales, Jorge compartía contenidos cargados de alegría, incluso en guaraní, mostrando su faceta más cercana y humana, y hasta obtenía más de 7.300 reacciones.
En uno de sus mensajes dejó una reflexión que lo representa: “la alegría es la base de la vida, disfruten cada segundo como si fuera el último momento de sus vida”. Esa filosofía lo acompañó también en su labor diaria, donde cada pasajero era parte de su historia.
Su camino comenzó en 1994, cuando a los 27 años inició en la empresa Panchito López (Línea 29), hoy extinta, donde trabajó durante 25 años. Luego, en 2021, se sumó a la empresa Magno, cerrando allí su etapa laboral.
“A lo largo de mi carrera, esta profesión me permitió crecer tanto en el ámbito personal como profesional, además de brindarme la oportunidad de conocer a muchas personas valiosas”, expresó con orgullo.
Si bien reconoce que atravesó situaciones complejas, incluso episodios de inseguridad, destaca que nunca pasaron a mayores. Hoy, al cerrar este ciclo, mira hacía adelante con entusiasmo y piensa dedicar más tiempo a su familia y recuperar momentos que muchas veces el trabajo le impidió disfrutar.
Un mensaje desde la experiencia
Antes de bajar definitivamente del colectivo, Jorge dejó un consejo claro para las nuevas generaciones de conductores, ser “más empáticos con la gente”. Un mensaje sencillo, pero cargado de la experiencia de toda una vida sobre ruedas.
Nacido en Itapúa, Jorge migró joven al departamento Central en busca de oportunidades. Allí encontró en la conducción no solo un oficio, sino una pasión que hoy cierra con gratitud, dejando huellas en cada pasajero que compartió su recorrido.


