El sistema penitenciario paraguayo opera por encima de su capacidad y enfrenta limitaciones estructurales para contener enfermedades transmisibles como la tuberculosis. Así lo reconoció el ministro de Justicia, Rodrigo Nicora, quien detalló que actualmente hay unas 20.500 personas privadas de libertad en infraestructuras diseñadas para cerca de 13.500.
“El hacinamiento es el componente más preponderante para el contagio de esta enfermedad”, sostuvo el ministro a La Tribu 650 AM, al referirse a los casos detectados en la Penitenciaría de Concepción, donde se dispuso el cierre temporal del establecimiento para reforzar controles sanitarios.
Controles con limitaciones operativas
Nicora explicó que el monitoreo sanitario se realiza en coordinación con el Ministerio de Salud, pero con restricciones en la capacidad de testeo. “Hay un cupo de pruebas que se pueden procesar diariamente, y eso condiciona el alcance del control”, indicó.
Agregó que la tuberculosis requiere tratamientos de al menos seis meses, pero reconoció dificultades en la adherencia, ya que muchos internos interrumpen el tratamiento, ya sea por egreso del sistema o por efectos adversos de la medicación.
También advirtió sobre la presencia de casos asintomáticos, lo que complica la detección temprana y favorece la propagación dentro de los pabellones.
El ministro confirmó que algunos de los fallecidos en Concepción ingresaron ya con cuadros avanzados. “Eran pacientes que venían con tratamiento deficiente, y no se logró revertir la situación”, explicó.
En ese contexto, el cierre temporal del penal busca ampliar los controles, identificar casos sospechosos y evitar nuevos contagios. En ese centro, con capacidad para unas 950 personas, actualmente hay cerca de 1.800 internos.
Crecimiento sostenido de la población carcelaria
Nicora informó que la población penitenciaria crece a un ritmo cercano a 1.000 personas por año. “Hoy estamos en torno a 20.520 internos, cuando años atrás hablábamos de menos de 15.000”, precisó.
Los principales motivos de reclusión siguen siendo el robo, hurto, violencia familiar y delitos asociados al consumo de drogas. En particular, destacó el peso creciente de los casos de violencia intrafamiliar.
El ministro explicó los desafíos en la capacidad de respuesta sanitaria entre centros penitenciarios. Mientras algunos establecimientos cuentan con mayor infraestructura y rapidez en diagnósticos, otros presentan limitaciones logísticas.
Aun así, sostuvo que se están fortaleciendo alianzas con universidades y programas de salud pública para ampliar la cobertura.
En paralelo, planteó que las políticas sociales, como programas de primera infancia, alimentación escolar y becas, podrían incidir en la reducción de la criminalidad a mediano plazo. “Son acciones que van a impactar con el tiempo en la sociedad y también en el sistema penitenciario”, concluyó.
TRES PUNTOS CLAVES
1 Hacinamiento crítico en las cárceles
El sistema penitenciario alberga a 20.500 reclusos en espacios diseñados para 13.500 personas. El ministro Nicora señaló que el hacinamiento es el factor principal para el contagio de tuberculosis.
2 Brotes de tuberculosis y muertes en Concepción
En la Penitenciaría de Concepción fallecieron reclusos con cuadros avanzados. El penal fue cerrado temporalmente para reforzar controles sanitarios, ya que allí conviven 1.800 internos en un espacio para 950.
3 Crecimiento anual
La población penitenciaria aumenta 1.000 personas por año, pasando de menos de 15.000 a 20.520 actualmente. Hay cupo limitado de pruebas diarias y casos asintomáticos que complican la detección temprana.


