Luque se consolidó en los últimos años como el territorio más dinámico del mercado inmobiliario del Gran Asunción, modificando y aplicando nuevos hábitos de vivienda combinando crecimiento horizontal en algunos casos, ocupando más terreno en lugar de crecer hacia arriba. La población hoy en día busca vivir de manera diferente en barrios cerrados, planificados y alejados del centro.
Los desafíos ante un crecimiento urbano acelerado se refleja en la presión que genera en cuanto al ordenamiento y los servicios básicos y sociales como recolección de residuos, electricidad, agua y transporte público.
El arquitecto y desarrollador inmobiliario Víctor González Acosta explicó para La Tribu 650 AM que la disponibilidad de tierra es el factor más importante. Mientras otras ciudades del área metropolitana alcanzaron niveles altos de ocupación, Luque aún conserva superficies amplias que permiten proyectos a escala. “Es el único lugar donde todavía hay terreno suficiente para desarrollarse”, señala.
A diferencia de lo que ocurre particularmente en ciudades como Villa Elisa y Ñemby, donde la densidad urbana limita nuevos emprendimientos, Luque ofrece una combinación poco frecuente: espacio disponible y ubicación estratégica.
Cercanía a ejes corporativos y servicios
Otro elemento importante es la conexión con el eje Aviadores del Chaco, el entorno del aeropuerto y espacios como el Parque Guasu refuerza su atractivo tanto para desarrolladores como para compradores.
La expansión urbana, explica González Acosta, sigue una lógica de flujo: “el desarrollo va hacia donde encuentra condiciones favorables”. En ese sentido, Luque se ubica en una zona intermedia que facilita acceso a la vivienda, trabajo y recreación, un factor cada vez más demandado.
Este desplazamiento también se debe al crecimiento desordenado del Gran Asunción, que históricamente se expandió sin una planificación integral, explicó.
Del crecimiento vertical al horizontal
A diferencia de Asunción, donde el costo del suelo hace que las construcciones vayan en altura, Luque adopta otra forma predominando el crecimiento horizontal, en condominios, barrios cerrados y conjuntos residenciales de baja altura. Un modelo que se aplica por la disponibilidad de terreno, privilegiando a la vivienda unifamiliar.
También dentro de este crecimiento se incorporan pequeños bloques habitacionales, buscando optimizar el uso de suelo. En zonas consolidadas de Asunción, el valor por metro cuadrado alcanza niveles que obligan a “atomizar” el suelo mediante edificios.
El aumento de la población urbana y la migración interna resulta en una demanda de vivienda haciendo que los hábitos y proyectos vayan cambiando. Entre el sector más jóven la prioridad es la ubicación y los servicios por encima de la propiedad tradicional.
El sector privado enfrenta desafíos con respecto a las garantías en la expansión urbana. Finalmente, González Acosta advierte que esta brecha puede comprometer la sostenibilidad del crecimiento. “La inversión privada avanza, pero no está acompañada por políticas públicas”, y explica que el resultado es una presión creciente sobre ciudades que se expanden más rápido de lo que se organizan.
PUNTOS CLAVE
1 Disponibilidad de tierra
A diferencia de ciudades saturadas como Villa Elisa y Ñemby, Luque aún cuenta con amplias superficies de terreno disponibles, lo que permite desarrollar proyectos inmobiliarios a escala, principalmente de crecimiento horizontal (barrios cerrados, condominios y viviendas unifamiliares).
2 Ubicación estratégica
Su conexión con el eje Aviadores del Chaco, el aeropuerto y el Parque Guasu refuerza su atractivo, ofreciendo acceso equilibrado a vivienda, trabajo y recreación, un factor cada vez más demandado por los compradores.
3 Desafíos estructurales de una ciudad en expansión
El crecimiento urbano acelerado genera presión sobre servicios básicos (agua, electricidad, residuos, transporte) y ordenamiento territorial, ya que la inversión privada avanza sin el acompañamiento de políticas públicas, comprometiendo la sostenibilidad del desarrollo.


