El estudio analizó cuatro variables: tiempo de acceso al primer empleo, congruencia entre formación y ocupación, satisfacción de egresados y percepción de empleadores. En todos los casos, las carreras acreditadas muestran mejores resultados que las no acreditadas, especialmente en inserción laboral y seguimiento de egresados.
En la escala de evaluación (1 a 3), las acreditadas alcanzan 2,827 puntos frente a 1,542 de las no acreditadas, lo que evidencia brechas importantes en calidad y vínculo con el mercado laboral. En empleo, los egresados de carreras acreditadas acceden a su primer trabajo en hasta seis meses, con casos incluso en el primer mes. Entre el 82% y el 100% trabaja en áreas acordes a su formación, y la satisfacción de los empleadores supera el 90%.
Estrategia debe basarse en la educación
El presidente de la Aneaes, José Duarte, destacó la relación entre calidad educativa y desarrollo económico. El ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, subrayó la necesidad de formar capital humano para aprovechar oportunidades productivas. Por su parte, el presidente de la UIP, Enrique Duarte, remarcó la importancia de una estrategia de largo plazo basada en la formación.
La evidencia internacional respalda estos resultados y refuerza el rol de la acreditación como herramienta clave para mejorar la transición entre educación y trabajo.


