La pieza, que arribó el 5 de abril, inició su peregrinación en la Catedral Metropolitana Nuestra Señora de la Asunción, donde se celebró una misa junto a la comunidad franciscana. Luego fue trasladada a la parroquia San Francisco de la capital y el 8 de abril llegó a la Catedral San Pablo de Caazapá, donde reposará oficialmente.
El obispo Javier Pistilli informó que el 19 de abril será llevada al Jardín Franciscano del Ybytyruzú y posteriormente a Encarnación, donde permanecerá desde el 23 de abril hasta el 3 de mayo. En Caazapá, su arribo generó gran emoción y se prevé que el templo se consolide como punto de peregrinación.
Novenario a la reliquia
Más que una práctica devocional, el rezo invita a los fieles a reflexionar sobre su vida personal y sobre temas sociales como la justicia, la pobreza y el cuidado del ambiente. También contempla intenciones diversas, desde necesidades familiares y enfermedades hasta cuestiones nacionales como la salud, la educación y la paz social.
El novenario se desarrolla en diez jornadas, nueve días más una coronación final, y cada encuentro sigue una estructura que incluye momentos de relato, lectura del evangelio, reflexión social, silencio, oración y un gesto concreto para aplicar en la vida cotidiana.
San Francisco de Asís falleció en 1226 y fue canonizado dos años después. Sus restos se conservan en Asís, aunque las reliquias suyas se veneran en distintas partes del mundo. La que llegó a Paraguay es considerada de gran valor, de primer grado, ya que se trata de un fragmento de su cuerpo.
La Iglesia distingue tres tipos de reliquias y su veneración busca honrar la memoria de los santos y su testimonio de vida. Según explicó monseñor Pistilli, estas no poseen poder en sí mismas, sino que remiten a una fe vivida con entrega y compromiso, pidiendo su intercesión.


