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Sequera advierte sobre el avance de la tuberculosis en Paraguay

El epidemiólogo Guillermo Sequera advierte sobre el crecimiento sostenido de la tuberculosis en Paraguay, su vínculo con la pobreza y el rol clave de las cárceles en la transmisión. Insiste en la detección temprana y en no subestimar los síntomas.

| Por La Tribuna
“El motor de la epidemia en nuestro país está en las prisiones”, explicó que los estudios genómicos demostraron que incluso personas sin contacto directo con centros penitenciarios pueden enfermarse con cepas provenientes de esos entornos. (meteleva)

La tuberculosis, una enfermedad asociada históricamente al pasado, sigue presente en Paraguay con cifras que preocupan. El médico epidemiólogo Guillermo Sequera advierte que el país registra más de 4.000 casos anuales y unas 400 muertes, lo que equivale a “más de una persona que muere por día”.

“El problema es que los números van aumentando, no solo en Paraguay, sino también a nivel mundial”, sostuvo en La Tribu 650 AM, donde explicó que la pandemia de COVID-19 agravó el escenario. “Antes de la pandemia ya era un problema, pero después empeoró”, precisó.

Sequera remarcó que se trata de una enfermedad “muy relacionada con la pobreza”, vinculada a factores como la malnutrición, el hacinamiento y las condiciones de vida precarias. Sin embargo, aclaró que no es exclusiva de sectores vulnerables: “Eso no quiere decir que los ricos no tengan, pueden tener, pero el 90% de los casos está en contextos de vulnerabilidad”.

“El motor de la epidemia en nuestro país está en las prisiones”, explicó que los estudios genómicos demostraron que incluso personas sin contacto directo con centros penitenciarios pueden enfermarse con cepas provenientes de esos entornos. “No es un problema solo de quienes están privados de libertad, termina derramándose en toda la comunidad”, advirtió.

La enfermedad tiene un desarrollo lento

En cuanto al contagio, detalló que se produce por vía aérea, de manera similar al COVID-19. “Una persona puede estar hablando, tosiendo, y si el lugar no tiene buena ventilación, contagia”, indicó. A diferencia de otras infecciones respiratorias, la tuberculosis tiene un desarrollo lento, debido a que los síntomas pueden aparecer meses o incluso años después del contagio.

“La mayoría desarrolla la enfermedad entre seis meses y cinco años después”, explicó, señalando que el estado del sistema inmunológico es determinante. Estrés, mala alimentación o enfermedades de base pueden activar la bacteria.

El tratamiento, si bien es efectivo, es prolongado. “El más corto dura seis meses, con medicación diaria”, indicó. En Paraguay, el acceso es gratuito a través del sistema público, pero el desafío está en la adherencia, ya que muchos de los pacientes abandonan el tratamiento apenas notan mejoría y eso complica el proceso, explicó.

Con referencia al fuerte estigma social que rodea a la enfermedad, comentó que “hay pacientes que no quieren ir a los servicios de salud por vergüenza. Prefieren esconderse”, relató en el programa de La Pelu, describiendo situaciones en las que incluso se coordinaban entregas de medicamentos en lugares apartados para evitar exposición.

En términos de prevención, insistió en no minimizar los síntomas. Ante tos persistente, por más de 15 días, fiebre o malestar es importante consultar, añadió además que puede indicar a su médico para descartar tuberculosis.

Sequera también destacó que algunas prácticas incorporadas durante la pandemia siguen siendo útiles. Aunque existe una vacuna (la BCG), explicó que su efecto es limitado. “Protege a los niños de las formas graves, pero no evita la enfermedad en adultos”, aclaró.

Finalmente, dejó un mensaje claro: la tuberculosis no es un problema del pasado. “Es una enfermedad vigente, desatendida y silenciosa. Si no se la visibiliza, va a seguir creciendo”, concluyó.

PUNTOS CLAVE

1 Más de 4.000 casos y 400 muertes anuales

Paraguay registra más de 4.000 casos de tuberculosis por año y aproximadamente 400 muertes, lo que equivale a más de una persona que muere por día, según alertó el epidemiólogo Guillermo Sequera, quien advierte que los números van en aumento.

2 Las cárceles son el motor de la epidemia

Estudios genómicos demostraron que las cepas de tuberculosis que circulan en las prisiones se derraman hacia la comunidad, afectando incluso a personas sin contacto directo con centros penitenciarios, lo que convierte a las cárceles en el principal foco de transmisión.

3 Síntoma clave: tos persistente por más de 15 días

La enfermedad tiene un desarrollo lento, de 6 meses a 5 años después del contagio, y su síntoma de alerta es la tos que dura más de 15 días. El tratamiento gratuito dura al menos 6 meses, pero el abandono y el estigma social complican su control.

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