Tras más de seis años de trabajo en territorio, el proyecto “Alanikamaha” entra en su etapa de cierre con dos talleres virtuales abiertos al público, con una propuesta que busca visibilizar la partería indígena como una práctica vigente, su valor cultural y su rol en contextos donde el acceso al sistema de salud es, muchas veces, limitado.
La investigadora y proyectista del Fondec, Celeste Escobar, explica que esta instancia responde a una obligación asumida dentro del financiamiento del Fondec, pero también a una decisión de las propias comunidades. “Es una forma de devolver a la sociedad lo que se trabajó durante años, pero también de abrir un diálogo con el público desde las voces de las mujeres indígenas”, señala.
Un proceso construido desde las comunidades
El proyecto se centra en parteras de los pueblos Enxet Sur, Sanapaná y Angaité, en el Chaco paraguayo. El trabajo no fue inmediato, comenta para La Tribuna. “No es ir, sacar fotos y contar una historia. Hay que construir confianza, respetar cómo ellas quieren ser representadas y entender que hablamos de temas íntimos, como el cuerpo y la salud reproductiva”, afirma Escobar.
Ese proceso derivó en el reconocimiento de la partería indígena como patrimonio cultural nacional en 2023, con respaldo de la Unesco y la Secretaría Nacional de Cultura. A partir de ahí, las propias parteras impulsaron el siguiente paso que trató de organizarse: validar internamente ese reconocimiento y definir cómo proyectarse hacia el exterior.
“Ellas dijeron: ahora que estamos reconocidas, ¿cómo mostramos lo que hacemos? ¿Cómo nos posicionamos con dignidad?”, relata.
Continuidad generacional
Lejos de ser una práctica en retroceso, Escobar advierte que la partería mantiene vigencia, aunque enfrenta desafíos. “La mayoría de las parteras son mujeres mayores, pero hay jóvenes que se están formando. Muchas que fueron al sistema público vuelven, por experiencias de discriminación o falta de enfoque intercultural”, explica.
En territorios con caminos precarios, aislamiento o inundaciones, el rol de las parteras sigue siendo determinante. “Cuando no hay forma de salir de la comunidad, ellas son la única respuesta. Y no es un oficio improvisado, implica una responsabilidad enorme, porque está en juego la vida de la madre y del bebé”, subraya.
El proyecto también documenta el uso de plantas medicinales, prácticas de cuidado prenatal y posparto, y la relación entre salud y entorno natural. “No se puede separar este conocimiento de su territorio ni de su identidad cultural”, insiste.
Talleres abiertos para este fin de semana
Como cierre de esta etapa, se realizarán dos talleres virtuales gratuitos. El primero, “Saberes que salvan vidas”, se llevará a cabo el 11 de abril y abordará la partería como patrimonio cultural y de la humanidad. El segundo, “Cuidado comunitario vivo”, el 12 de abril, se enfocará en la transmisión intergeneracional y las prácticas comunitarias de salud.
Ambos encuentros se desarrollarán a través de Instagram Live, en las cuentas de Espacio Samu’u y del proyecto Alanikamaha.
Escobar aclara que esta fase no implica aún el lanzamiento oficial de los materiales producidos (que incluyen documental y podcasts), sino una instancia previa de socialización. “Todo fue validado por las comunidades. Nada se publica sin su aprobación”, remarca.
El objetivo de fondo es instalar una discusión más amplia sobre respeto intercultural. “Lo que pedimos es apertura para escuchar. Estos saberes no son folclore, son conocimientos técnicos, construidos por generaciones y sostenidos con mucho esfuerzo”, concluye.



