En un contexto en el que ser sustentable ya no es una opción sino una necesidad, si queremos que el planeta siga resistiendo, materiales tradicionalmente subestimados comienzan a ocupar un lugar central en nuevas propuestas de diseño y producción. El cartón, durante años asociado únicamente a ser contenedor de otros productos, hoy se posiciona como una alternativa innovadora, resistente y amigable con el ambiente.
Esa premisa impulsó a la empresa BPR, con 29 años de trayectoria en la industria publicitaria, a salir de su zona de confort y apostar por un proyecto con impacto directo en la comunidad. Visitaron la escuela General Díaz y le propusieron a la directora construirle un mobiliario para biblioteca íntegramente hecho en cartón.
El trabajo incluyó la fabricación de un estante para almacenamiento de libros, además de sillas y mesas ratonas e incluso una representación del sistema solar, pensada como recurso didáctico para los estudiantes. La propuesta no solo transformó el espacio físico, sino también la experiencia de los alumnos, que hoy cuentan con un entorno más atractivo para el aprendizaje.
Más allá de simples cajas
Detrás de esta acción hay una búsqueda más profunda: demostrar que el cartón puede ir mucho más allá del uso tradicional que todos conocemos. A nivel global, el desarrollo de mobiliario con este material ya es tendencia, impulsado por su capacidad de reciclaje, su sorprendente resistencia estructural y sustentabilidad, pues es orgánico y no daña el planeta.
Lejos de la fragilidad que suele atribuírsele, el cartón trabajado bajo ciertos procesos tecnológicos puede tener gran durabilidad. Por ello, es una alternativa viable frente al plástico o el hierro, que sí traen consigo mayores niveles de contaminación en su uso.
Ezequiel Am, gerente general de BPR, explicó que la propuesta apunta también a generar conciencia. “La acumulación de residuos inorgánicos es uno de los grandes desafíos ambientales actuales, y el cartón, al ser biodegradable, aparece como una respuesta concreta dentro de la economía circular”, indicó.
Llevar la solución a quienes más necesitan
La experiencia en la escuela funcionó, además, como un puente entre la empresa y la comunidad. Más allá del desarrollo del producto, resaltó que el proyecto permitió “llevar soluciones a un espacio donde realmente lo necesitaban, aportando valor desde lo tangible pero también desde lo simbólico”.
El resultado fue satisfactorio por partida doble. Hoy, chicos de una escuela pública tienen un entorno estimulante para la lectura, y BPR instala poco a poco en Paraguay la idea de que el cartón es una gran oportunidad. Esas cajas que vimos toda la vida son materia prima con potencial para redefinir la manera en que se construyen los espacios. Lo mejor es que el impacto es positivo tanto para la industria como para el ambiente.



