El obispo de la diócesis de la Santísima Encarnación, monseñor Javier Pistilli, centró su homilía en la vigencia del mensaje de San Francisco de Asís, tras la llegada al país de la reliquia de primer grado del santo.
La eucaristía se celebró en la Catedral Metropolitana de Asunción, donde monseñor subrayó que la figura del santo trasciende el tiempo y continúa interpelando a todas las generaciones. Señaló que San Francisco “se hizo pequeño” para llegar a todos a través de la reliquia, que corresponde a una parte de su cuerpo.
Pistilli destacó que la llegada del cuerpo santo se da en el contexto de la Pascua y en el marco del octavo centenario del tránsito del santo (1226–2026), lo que refuerza su valor espiritual para la Iglesia.
Afirmó que el legado franciscano forma parte de la identidad del país. “Nuestra Iglesia tiene raíces franciscanas profundas. Francisco vive en el alma del pueblo paraguayo. Está en la solidaridad, en los vecinos que llegan sin ser llamados, en la hospitalidad que ofrece sin medir y en la fraternidad”, expresó.
Al término de la misa, el relicario fue llevado en procesión hasta la parroquia San Francisco de Asís, en el centro de la capital. Una multitud acompañó el recorrido con cantos y oraciones, en una manifestación de fe que reunió a la comunidad franciscana.
Signo de fe y renovación
Monseñor Javier Pistilli señaló que la presencia de la reliquia de San Francisco de Asís busca “animar la vida y la vocación cristiana”, tomando como referencia el ejemplo del Pobre de Asís. Indicó que el octavo centenario de su tránsito representa una oportunidad para agradecer la huella franciscana en Paraguay y reavivar su mensaje en la vida cotidiana de los fieles.
Asimismo, explicó que la primera etapa incluyó la llegada de la reliquia y su recepción en Asunción, con espacios de veneración, antes de su traslado a Caazapá, donde quedará en la catedral San Pablo, mientras se define su posterior recorrido por el país.
En cuanto al proyecto pastoral “La Sandalia de Francisco”, destacó que propone asumir de manera concreta el mensaje del santo, que implica “seguir sus pasos y abrir el corazón al llamado de reconstruir la Iglesia”. Este hecho histórico invita a promover la comunión y la paz en la familia, la sociedad y las instituciones, concluyó.
Francisco y sus reliquias
San Francisco de Asís falleció en 1226 y fue canonizado dos años después. Sus restos se conservan en Asís, mientras que algunos objetos personales también son venerados en distintas partes del mundo. La reliquia que llegó al Paraguay corresponde a un fragmento de su cuerpo (primer grado) y es de especial valor dentro de la tradición católica.
La tradición distingue tres tipos de reliquias, las de primera clase o grado (restos corporales del santo), de segunda clase (objetos que utilizó en vida) y de tercera clase (elementos que estuvieron en contacto con las anteriores).
La veneración de reliquias responde a una práctica profundamente arraigada en la tradición cristiana. Así como se conservan objetos de seres queridos, la Iglesia honra los restos y pertenencias de los santos como signo de memoria y cercanía espiritual.
Según explicó monseñor Pistilli, las reliquias no tienen poder por sí mismas, sino que remiten a vidas entregadas a Dios y a su testimonio de fe.



