Paraguay se posiciona entre los países donde las personas tienen mayor capacidad de disfrutar de su vida cotidiana, de acuerdo con el informe sobre salud emocional elaborado por la consultora global Gallup. Este dato es llamativo si lo contrastamos con un contexto mundial marcado por altos niveles de estrés, preocupación y tristeza, y abre interrogantes sobre cómo se construye realmente el bienestar más allá de las condiciones adversas.
El estudio, basado en más de 145.000 entrevistas realizadas en 144 países, revela que emociones positivas como el disfrute, la risa y la sensación de respeto se mantienen estables en algunos países, y entre ellos destacan a Paraguay como un lugar donde la vida cotidiana parece estar atravesada por formas propias de resiliencia.
Un acto reflejo de resiliencia
Para la socióloga Elida Acosta, este fenómeno tiene raíces profundamente culturales. “Hay una recreación famosa que describe muy bien al paraguayo cuando responde al ‘¿cómo estás?’. La respuesta siempre será algo que nos lleve a interpretar que todo está bien, a pesar de que la realidad no sea esa. Es casi un acto reflejo de resiliencia”, explica.
A esto se suman prácticas cotidianas como el humor, el uso del guaraní y la cultura de compartir, que permiten al compatriota encontrar bienestar en lo simple. “En Paraguay, compartir, por poco que tengamos, nos hace felices”, afirma la profesional. En ese sentido, destaca el peso del llamado “capital social”, compuesto por redes familiares y vínculos comunitarios que sostienen emocionalmente a las personas.
“Si alguien está atravesando un mal momento, al menos tiene con quién compartirlo y aliviar su carga”, agrega, al subrayar que estos lazos cumplen un rol clave en nuestra percepción de bienestar.
Hay un riesgo en evadir problemas emocionales
Desde la psicología, Rocío Paredes coincide en que el disfrute cotidiano está ligado a factores culturales y sociales, pero introduce un matiz. “La felicidad no es la falta de problemas, sino la capacidad de disfrutar, reír y compartir incluso cuando la vida es difícil”, señala.
La especialista describe una “resiliencia colectiva” que lleva a los paraguayos a buscar espacios de distensión en lo cotidiano, como reuniones sociales o momentos compartidos. “Son recursos naturales para disminuir el estrés”, sostiene.
Sin embargo, advierte que este mismo rasgo puede tener un lado peligroso. “Muchas veces tenemos la sensación de estar felices, pero en psicología esto también se traduce en evadir los problemas emocionales. La procesión va por dentro”, afirma.
Ojo, la depresión también sonríe
En ese sentido, alerta que emociones como la tristeza, el estrés o la preocupación siguen presentes, aunque no siempre sean visibles. “La depresión también sonríe”, enfatiza, al señalar que el malestar puede manifestarse más adelante en cansancio, dolores físicos o cuadros depresivos.
El informe de Gallup también advierte que, a nivel global, el mundo atraviesa un estado de tensión emocional, con niveles de estrés que superan los registrados hace una década. En este escenario, el caso paraguayo refleja una paradoja: altos niveles de disfrute diario en medio de desafíos estructurales.
Las especialistas consultadas coinciden en que atender las emociones negativas es fundamental para mantener el sano equilibrio. Promover espacios de salud mental y fomentar la expresión emocional son desafíos centrales para sostener ese bienestar que hoy nos distingue ante el mundo.











