En la ciudad de Villa Elisa, el Kurusu rape dejó de ser solo una representación tradicional para convertirse en una experiencia colectiva que mezcla arte, espiritualidad y participación ciudadana. Este año, la puesta, encabezada por el director de teatro Juan Méndez, vuelve a tomar el Paseo Parque (Von Poleski y Virgen del Carmen) con una propuesta inmersiva que involucra a 300 actores y voluntarios, consolidándose como uno de los eventos más convocantes de la Semana Santa en el departamento Central.
Durante semanas, los participantes atraviesan un proceso de entrenamiento que exige disciplina y concentración. Uno de los mayores desafíos es permanecer inmóviles durante largos períodos, ya que la propuesta se centra en estatuas vivientes que construyen las escenas. Luego de la etapa inicial, los actores son asignados a distintas composiciones, para dar forma a cada estación del recorrido.
El trabajo no se limita a la actuación. La puesta implica también una planificación técnica compleja que incluye escenografía, iluminación y sonido a lo largo de todo el Paseo Parque. En total, son 16 escenarios distribuidos en el espacio, diseñados para que el público se sumerja en la obra desde el inicio hasta el final del recorrido.
Espectáculo rotativo hasta la medianoche
El formato es dinámico, pues grupos de aproximadamente 250 personas ingresarán por turnos desde las 20:00 hasta las 00:00, generando un flujo constante de visitantes. En simultáneo, hasta tres grupos pueden estar recorriendo el circuito, mientras los actores van presentando las escenas una y otra vez, lo que permite mantener la experiencia activa durante toda la noche.
En dos jornadas, se ofrecerán dos espectáculos distintos. El Jueves Santo se centra en los milagros de Jesús, con una narrativa que recorre algunos de los episodios más representativos de los evangelios, como la última cena y la aprehensión de Jesús en el monte de Getsemaní. En tanto, el Viernes Santo se podrá presenciar el juicio de Jesús ante Poncio Pilatos y las estaciones tradicionales del vía crucis.
Uno de los rasgos más distintivos del Kurusu rape en Villa Elisa es su carácter comunitario. A los actores profesionales, que sostienen la estructura principal, se suman estudiantes de colegios, niños desde los 10 años, padres, abuelos y voluntarios que incluso llegan desde otras ciudades como Pilar y Encarnación. Con el paso de los años, familias enteras comenzaron a considerar una tradición participar como actores en esta puesta anual.
Esperan a 8.000 espectadores
El maestro Juan Méndez destacó que el respaldo de la Municipalidad permitió que el evento crezca en escala y convocatoria desde su primera edición, y que esperan a aproximadamente 8.000 visitantes como público en estos días santos.
Más allá de estar inspirado en la historia de Jesucristo, el espectáculo se presenta como una experiencia pensada para todo público más allá de sus creencias. La invitación es observar y dejarse atravesar por una obra que combina trabajo colectivo y una fuerte apropiación del espacio público.
En su quinto año consecutivo, el Kurusu rape de Villa Elisa empieza a consolidarse como una de las expresiones culturales más importantes de la Semana Santa paraguaya.



