El Instituto Nacional de Estadística (INE) presentó los resultados de la última encuesta permanente de hogares, confirmando una disminución sostenida de la pobreza en el país. El director de la entidad, Iván Ojeda, explicó que la pobreza monetaria se posicionó en un 16% al cierre del 2025, lo que representa un descenso significativo frente al 24,5% registrado en 2022.
Según el funcionario, una persona es considerada pobre en términos estadísticos cuando su ingreso per cápita mensual es inferior a 933.000 guaraníes, monto necesario para cubrir la canasta básica de bienes y consumo.
La medición revela que el área urbana experimentó una reducción del 16% al 13%, mientras que en las zonas rurales los niveles de vulnerabilidad persisten en torno al 22%. Ojeda destacó que el factor determinante para que 213.000 paraguayos abandonaran esta condición fue la mejora en los ingresos, los cuales superaron el encarecimiento del 5% de la canasta básica.
Este fenómeno evidencia una dinámica económica donde la capacidad de consumo de las familias logró ganarle la pulseada a la inflación interanual, permitiendo una mayor holgura en el presupuesto de los hogares.
Rigor científico frente a la posverdad y el populismo
Durante la entrevista en el programa El Programa Ese de La Tribu 650 AM, Iván Ojeda defendió la solvencia de los datos frente a las críticas que tildan los resultados de propaganda política.
El director enfatizó que el INE se rige por principios deontológicos y metodologías consensuadas internacionalmente, lo que hace que la verdad estadística sea verificable y auditable.
Remarcó que es más sencillo desacreditar un hecho desde el populismo que rebatir una investigación fundada en el secreto estadístico, asegurando que el trabajo del instituto trasciende periodos gubernamentales y se basa estrictamente en evidencia científica.
Impacto determinante de los programas de protección social
El análisis del INE permitió cuantificar el peso de las políticas públicas en la contención de la indigencia. Sin la existencia de los planes Adultos Mayores, Tekoporã y Hambre Cero, la pobreza extrema se duplicaría, pasando del 2,4% actual a casi un 5%.
El encargado de las estadísticas nacionales, puntualizó que estos tres programas evitaron que 150.000 personas cayeran en la indigencia total. El impacto de Hambre Cero no solo se mide en nutrición, sino también en el ahorro directo que representa para las familias rurales, quienes han migrado del sector privado al público para acceder a este beneficio garantizado por el Estado.
Predominio del esfuerzo laboral sobre el subsidio estatal
A pesar del impacto de las transferencias monetarias, el informe resalta que el paraguayo es esencialmente trabajador. El ingreso laboral representa el 75% de la estructura de ingresos en los hogares, siendo el principal motor que sacó a 139.000 personas de la pobreza.
El director del INE desmitificó la idea de una sociedad dependiente de subsidios, demostrando que incluso en el decil más pobre, el trabajo constituye el 76% de sus recursos. Esta realidad laboral es la que sostiene el crecimiento del país, que el año pasado alcanzó un 6%, posicionando a Paraguay con perspectivas positivas frente a una región estancada.
Transformación demográfica y nuevos escenarios sociales
Finalmente, el titular del instituto abordó los cambios en la estructura poblacional revelados tras el Censo 2022, que tuvo una cobertura superior al 94%. La fecundidad de las mujeres descendió a 1.9 hijos, mientras que la esperanza de vida continúa en aumento, conformando hogares más pequeños de 3.5 integrantes en promedio.
Ojeda concluyó que la perspectiva para el país es optimista debido al buen clima de negocios y la contención de la migración al exterior. Insistió en que basar las políticas públicas en estos datos permitirá que el crecimiento macroeconómico se traduzca de forma más eficiente en una mejora real de la calidad de vida ciudadana.








