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Serenata en tributo a las paseras por los 411 años de Encarnación

La Municipalidad organizará un festival folclórico en honor a las trabajadoras del comercio fronterizo, como parte de los festejos por los 411 años de la ciudad.

| Por La Tribuna
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Monumento a las paseras, ubicado en la rotonda de las avenidas Irrazábal y San Roque González de Santa Cruz, en el acceso al puente internacional.

ENCARNACIÓN. Con una serenata dedicada a las mujeres del comercio informal de frontera, la Municipalidad rendirá homenaje a una de las figuras más representativas de la Encarnación de antaño: las “paseras”. La actividad forma parte de las celebraciones por los 411 años de fundación de la ciudad, conmemorados el pasado 25 de marzo.

El encuentro se realizará el martes 31 de marzo, a partir de las 19:00, en el monumento a las paseras, ubicado en la intersección de las avenidas Irrazábal y San Roque González de Santa Cruz, en el acceso al Puente Internacional Encarnación–Posadas.

El evento contará con la participación del Ballet Folclórico Municipal, el Trío Amistad, dirigido por el profesor Isidro González, y un ensamble de arpas integrado por estudiantes de la Academia Municipal.

Con esta actividad se busca reconocer la labor de estas trabajadoras, cuyo esfuerzo cotidiano contribuyó a forjar la historia de una ciudad estrechamente vinculada al comercio fronterizo.

Origen y rol de las paseras

El comercio entre Encarnación y Posadas se remonta a los orígenes de ambas ciudades, ubicadas frente a frente sobre el río Paraná.

En sus inicios, el cruce se realizaba en embarcaciones precarias y, posteriormente, en lanchas de pasajeros. En ese contexto, las “paseras” desarrollaron una actividad económica basada en el intercambio de productos agrícolas y manufacturados, configurando un modelo característico de comercio fronterizo.

 Paseras cruzando desde el puerto de Posadas (Archivo).
Paseras cruzando desde el puerto de Posadas (Archivo).

En el lado argentino eran conocidas como “villenas”, en alusión a “Villa Encarnación”, denominación histórica de la ciudad, aunque el término tenía un matiz despectivo.

Muchas de estas mujeres eran jefas de hogar o contribuían al sustento familiar mediante la comercialización de productos agrícolas. Provenían tanto de barrios suburbanos como de distritos cercanos, entre ellos Cambyretá, Capitán Miranda, Carmen del Paraná y Coronel Bogado.

Hacia Posadas llevaban frutas, verduras, gallinas faenadas, harina de maíz, queso, mandioca, tabaco y caña, entre otros productos. De regreso traían aceite, harina, manteca y productos panificados, como la conocida “galleta Posadas”.

La venta se realizaba generalmente casa por casa. Cada pasera contaba con una clientela estable y, al finalizar la jornada, retornaba a Encarnación en la última lancha del día.

Transformación de la actividad

La habilitación del Puente Internacional Encarnación–Posadas, el 2 de abril de 1990, y la posterior desaparición del servicio de lanchas marcaron el declive de esta actividad tradicional.

En la actualidad, el comercio informal de frontera continúa, aunque con características diferentes. Los actuales “paseros” y “paseras” cruzan en motocicletas, vehículos particulares o transporte público, trasladando principalmente productos manufacturados.

A diferencia del pasado, el flujo de mercaderías agrícolas se ha invertido con un ingreso masivo desde Posadas hacia Encarnación.

Pese a estos cambios, la figura de la pasera se mantiene como símbolo de un tipo de comerciante informal de frontera, aunque distante de aquellas mujeres que dieron origen a esta práctica y que hoy forman parte de la memoria histórica de la ciudad.

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