La noche del pasado viernes la fe fue expresada a través del arte, frente a una multitud se congregó en la ciclovía Valóis Rivarola para presenciar una nueva edición del tradicional viacrucis con estatuas humanas, una puesta que, año tras año, se consolida como una de las manifestaciones más conmovedoras de la Semana Santa en esta ciudad.
El evento, impulsado por el Santuario Nuestra Señora del Rosario, transformó la ciclovía en un escenario a cielo abierto donde se recrearon las 14 estaciones del camino de Jesús hacia la crucifixión. A lo largo del recorrido, el silencio, los cantos de los estacioneros, la lectura bíblica y la iluminación acompañaron cada cuadro, generando un clima de profunda reflexión.
Participaron de la actividad jóvenes de distintas instituciones educativas, quienes, caracterizados como “estatuas humanas”, dieron vida a cuadros cargados de realismo. Vestuarios de época, maquillaje detallado y escenografías artesanales lograron recrear con gran precisión los momentos más significativos de la pasión de Cristo, en una propuesta que combina espiritualidad y expresión artística.

La convocatoria superó las expectativas. Detrás de cada escena hay meses de preparación. Cerca de 500 participantes trabajaron en la construcción de escenografías, elaboración de vestuarios y ensayos, en un esfuerzo colectivo que involucró a estudiantes, catequistas, artistas y miembros de la comunidad.
Lo que comenzó como una iniciativa educativa en 2009, hoy es mucho más que una representación; es un espacio de encuentro donde generaciones se unen para mantener viva una tradición que combina fe, arte y sentido de pertenencia. En cada estación, en cada gesto inmóvil, Luque vuelve a contar una historia que trasciende el tiempo y se renueva en cada mirada emocionada del público.



