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Cerrito y Pedro Juan, dos destinos para frenar y reconectar con nuestra esencia

Antes de que arranque oficialmente la Semana Santa, hay rincones en Paraguay que invitan a hacer una pausa de desconexión más que necesaria. Desde la calma ribereña de Cerrito hasta la aventura en lo alto, en el Complejo de Ecoturismo Chacurru te presentamos dos propuestas ideales para salir de la rutina.

| Por La Tribuna
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Si nunca se lanzó en tirolesa, el Complejo Turístico Chacurru le encantará, porque podrá experimentar la aventura de volar como las aves.

Antes del movimiento intenso que generará la Semana Santa, qué mejor que hacer una escapada de fin de semana para cortar con la rutina y reconectar con la esencia natural de uno mismo y su entorno.

En Paraguay, hay opciones para todos los gustos, pero hoy te presentamos dos destinos que combinan naturaleza y experiencias inolvidables. A veces, no hace falta ir demasiado lejos, porque el descanso se puede encontrar más cerca de lo que uno imagina.

En el departamento de Ñeembucú, a orillas del río Paraná y a 120 kilómetros de Pilar, el distrito de Cerrito sigue siendo para muchos el secreto mejor guardado, por sus aguas cristalinas y su paisaje libre de contaminación. Si un lugareño le aprecia, no dudará en recomendarle hacer una visita. Ubicado a orillas del Lago Sirena y conectado directamente con el río Paraná, este rincón ofrece paisajes amplios, aguas tranquilas y atardeceres que invitan a quedarse un rato más.

En el pueblo hay una leyenda que dice que Cerrito es “el lugar donde Dios descansa”, y algo de eso se siente al recorrer su playa, extensa y de arena clara. Sea cierta o no la creencia, lo real es que el lugar es ideal para relajarse y disfrutar del sol. Si lo suyo no es tanto el reposo y tiene ganas de hacer actividades que le generan cierta adrenalina, hay opciones como paseos en lancha, kayak, e incluso algún baqueano le ayudará a cruzar hacia islas cercanas mientras practica pesca y se relaja en contacto con el río. Y es que Cerrito también tiene su lado más aventurero.

Las dunas, un espectáculo irrepetible

Cerrito es uno de los lugares del país donde vale la pena estar descalzo, sintiendo el poder relajante de su arena blanca y sus aguas cristalinas.
Cerrito es uno de los lugares del país donde vale la pena estar descalzo, sintiendo el poder relajante de su arena blanca y sus aguas cristalinas.

Las dunas, poco comunes en el paisaje paraguayo, es sin duda otro de los encantos distintivos de este rincón paraguayo. Si su visita coincide con el Festival del Lago Sirena, la experiencia suma un atractivo extra. Podrá contemplar un escenario montado sobre el agua y el público disfrutando desde la playa. Una postal difícil de repetir en otro punto del país.

Eso sí, llegar puede requerir paciencia, sobre todo en días de lluvia, cuando el camino de tierra se vuelve un desafío, pero quienes hacen el viaje coinciden en que todo el esfuerzo vale la pena.

Chacurru y la aventura de volar como las aves

Para quienes son más activos, en Cerrito también hay espacio para la adrenalina.
Para quienes son más activos, en Cerrito también hay espacio para la adrenalina.Zenoura

Vayamos ahora a otro rincón del Paraguay, bien al norte, específicamente a 15 km de la ciudad de Pedro Juan Caballero en el departamento de Amambay, donde conoceremos el Complejo de Ecoturismo Chacurru, un sitio hecho a medida de quienes buscan experiencias vinculadas a la adrenalina, sin perder el contacto con la naturaleza. El nombre está inspirado en un ave que construye sus nidos en altura, y, precisamente por eso, este espacio lo invita literalmente a despegar sus pies del suelo y experimentar la aventura de volar.

Puentes colgantes entre árboles, tirolesas, rapel y senderos forman parte de la escena que hará de su visita todo un desafío, pero satisfactorio. Mientras sube a la tirolesa o desciende en rapel, estará rodeado de un entorno natural compuesto por saltos de agua, vegetación abundante y rincones donde el sonido del arroyo marca el ritmo.

Después de la aventura, también hay espacio para la pausa. Caminar entre árboles añosos, detenerse en la sombra o simplemente escuchar el entorno forman parte del viaje, que combina emoción y tranquilidad en partes iguales.

Ya sea con los pies en la arena frente al río o colgado entre árboles, usted decidirá qué es lo que su mente necesita entre estos dos destinos, pero, en ambos casos, el resultado será un poco de calma para volver a las actividades con energía.

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