El cáncer de cuello uterino es una enfermedad que sigue golpeando con fuerza a la población femenina y a nivel local. Los datos muestran que la prevención todavía no logra el alcance necesario, pese a avances en diagnóstico y vacunación.
En Paraguay, este tipo de cáncer se ubica como la segunda causa de muerte por tumores ginecológicos. Según registros del Instituto Nacional del Cáncer, en 2025 se reportaron 120 fallecimientos, en un contexto donde la cifra total anual ronda las 299 muertes.
Especialistas insisten en que la enfermedad es altamente prevenible si se detecta a tiempo, principalmente mediante el test del virus del papiloma humano (VPH), considerado hoy una de las herramientas más precisas.
Este estudio permite identificar virus de alto riesgo y, en algunos casos, determinar genotipos específicos como el 16 y el 18, responsables de cerca del 70% de los casos. La detección temprana habilita tratamientos oportunos y evita la progresión hacia etapas invasivas.
En los últimos dos años, el sistema de salud amplió la disponibilidad de estos estudios. Más de 133.000 mujeres fueron sometidas al test de VPH entre 2024 y 2025, con una prevalencia de resultados positivos cercana al 13%. En paralelo, se realizaron más de 316.000 estudios de Papanicolaou, con alrededor de 4.700 resultados anormales.
Los números reflejan una mayor capacidad de detección, pero también exponen el tamaño del problema.
Acceso sigue siendo desigual
Paraguay adoptó un esquema de dosis única contra el VPH para niñas de entre 9 y 14 años y niños de entre 10 y 14, en línea con recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. La vacuna apunta a reducir significativamente el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer en la adultez.
En zonas rurales y comunidades alejadas persisten barreras vinculadas a la falta de información, dificultades logísticas y estigmas culturales que limitan la realización de controles.
En ese escenario, campañas como #HoyPorVos, del Ministerio de Salud Pública, buscan instalar el tema en la agenda pública y promover controles periódicos con un mensaje directo: que la prevención depende, en gran medida, de controles simples y disponibles en el sistema público.



