La Facultad de Enfermería y Obstetricia (UNA), en conjunto con la Asociación de Gestión de Desarrollo Social (Gedes) y la Fundación de Desarrollo para la Enfermería (Fuden), presentó los resultados del proyecto de investigación “Abordaje intercultural de la promoción de la salud sexual y reproductiva en mujeres indígenas aisladas por barreras lingüísticas en Paraguay”, con resultados alentadores en materia de acceso y apropiación de derechos.
La iniciativa permitió diseñar e implementar estrategias de comunicación intercultural orientadas a mejorar el acceso a la información y a los servicios de salud sexual y reproductiva en comunidades indígenas.
Según explicó Mirka Hraste, integrante de Gedes, el trabajo partió de la identificación de barreras lingüísticas y culturales que dificultan el acceso a la promoción de la salud, especialmente en procesos clave como el embarazo y el parto, además del cuidado sexual integral.
A partir de ese diagnóstico, se conformó un equipo interdisciplinario que desarrolló intervenciones específicas para generar conocimiento y establecer canales efectivos de comunicación adaptados a cada contexto cultural. Entre los principales logros se destacan la elaboración de materiales en lenguas originarias, como afiches y mensajes sonoros difundidos en radios comunitarias, redes sociales y grupos de WhatsApp.
El alcance del proyecto abarcó comunidades de los departamentos de Concepción, Presidente Hayes y Boquerón, donde se trabajó con ocho pueblos indígenas: Paĩ Tavyterã, Guaraní, Enxet, Toba Enenlhet, Qom, Manjui, Nivaclé y Ayoreo, representativos de cinco familias lingüísticas. La intervención benefició indirectamente a unas 3.450 personas.
RESULTADOS
Los resultados evidencian un impacto positivo, ya que el 70% de las mujeres participantes asocia actualmente la salud sexual y reproductiva con la autonomía personal y el derecho a decidir sobre su propio cuerpo.
Además, el 95% manifestó saber con claridad dónde acudir para recibir atención en los servicios de salud, lo que refleja una mejora significativa en el acceso a la información.
En algunas comunidades, incluso se registró un aumento del 30% en las consultas relacionadas con planificación familiar. La participación comunitaria fue clave porque no solo las mujeres recibieron la información, sino también los varones.
El estudio contó con la participación directa de 66 personas, entre ellas 52 mujeres indígenas y 14 profesionales de la salud. Abordó la salud sexual y reproductiva desde un enfoque intergeneracional, considerando que en estas comunidades la actividad sexual suele iniciarse a edades tempranas.
Pese a los avances, persisten otros desafíos como la necesidad de fortalecer la presencia de mediadores interculturales en los servicios de salud y reducir las barreras geográficas, debido a que muchos puestos sanitarios se encuentran alejados de las comunidades.
Los resultados marcan un paso significativo hacia un modelo de atención más inclusivo. “Vamos a seguir fortaleciendo esta mirada preventiva, no solo en relación al embarazo adolescente, sino también al autocuidado en general”, afirmó Hraste, adelantando la intención de extender el proyecto a más comunidades indígenas del país.



