Freddy González, vocero de la Federación de Transportistas del Área Metropolitana (Fetram), confirmó que el sector decidió dar un paso firme hacia la inclusión apoyando la incorporación de mujeres como choferes en líneas de transporte público.
La iniciativa, impulsada por las empresas Magno y San Isidro, no es improvisada. Llega respaldada por experiencias anteriores que dejaron resultados más que positivos. “Las mujeres demostraron responsabilidad, compromiso y un trato excelente con los usuarios”, sostuvo González.
Según explicó, los propios pasajeros valoraron especialmente la atención recibida, mientras que las evaluaciones técnicas destacaron detalles claves, como conducción cuidadosa, respeto por las normas y un fuerte enfoque en la seguridad.
“Estamos convencidos de que tienen todas las condiciones para el puesto, cuentan con un nivel de entendimiento superior al de los hombres en cuanto a la calidad del servicio priorizando la seguridad de todos los pasajeros con un trato amable”, agregó.
Convocatoria
Con esos antecedentes, la campaña vuelve con fuerza y apunta a sumar mujeres de entre 22 y 50 años que quieran subirse a este desafío. El objetivo es construir un transporte más moderno, inclusivo y cercano a la gente, generando oportunidades laborales concretas para las mujeres.
El requisito principal es contar con registro de conducir categoría B con al menos dos años de antigüedad. Las interesadas pueden presentarse en la oficina de la empresa Magno, en la avenida De La Victoria Tape Guazú c/ Juana de Lara 2600, en Reducto (San Lorenzo). También pueden comunicarse vía Whatsapp contactando al número 0981 219 470.
De un sueño a la realidad: la historia de Doralice
Doralice Quevedo, de 48 años, ya dio el primer paso. Oriunda de San Lorenzo, kinesióloga y conductora de plataforma, decidió animarse a algo que siempre había imaginado. “Siempre quise manejar un colectivo grande, pero nunca pensé que se me iba a dar”, contó.
La oportunidad apareció cuando su hija la empujó a dar el salto: “Me dijo, esta es tu oportunidad, y no lo dudé”, expresó.
Presentó sus papeles, rindió las pruebas y fue seleccionada casi de inmediato. Hoy está en pleno proceso de capacitación, con una meta clara, no dejar pasar esta oportunidad tan anhelada. “Voy a lograrlo”, afirmó con seguridad.
Romper prejuicios
La decisión no estuvo exenta de comentarios. Algunos conocidos le dijeron que manejar un colectivo “no es trabajo para mujeres”, pero Doralice no desistió y dijo que “con actitud y ganas, todo se puede”. Resaltó que este oficio no es solo para hombres, sino que las mujeres también pueden acceder al puesto.
Con el apoyo de su familia y una fuerte determinación, deja un mensaje directo para otras mujeres e insta a las mismas a animarse, ya que se trata de un trabajo digno.


