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Jóvenes apuestan cada vez más a emprender y ser sus propios jefes

El deseo de independencia laboral crece entre las nuevas generaciones. Sin embargo, un especialista advierte que, aunque muchos deciden emprender, una gran parte de los proyectos no logran superar su primer año, principalmente por falta de educación financiera.

| Por La Tribuna
- A muchos jóvenes de hoy en día ya no les gustan los trabajos tradicionales, pues no sienten reconocimiento ni expectativa de ascenso, según el experto.

Apenas terminó el colegio, Martín Gómez ya tenía claro que no quería seguir el camino tradicional. Mientras varios de sus compañeros analizaban qué carrera universitaria estudiar o dónde enviar su currículum para conseguir su primer empleo, él tomó la decisión de abrir un pequeño emprendimiento dedicado a la venta y reparación de equipos informáticos.

Con una mesa improvisada en el garaje de su casa, algunas herramientas y una computadora, comenzó ofreciendo servicios a vecinos y conocidos. Su objetivo fue desde un principio trabajar por cuenta propia y construir algo suyo desde temprano.

La historia de este joven es igual a la de muchos que empiezan en el mundo laboral. Cada vez más personas de las nuevas generaciones miran con interés el emprendedurismo como alternativa al empleo tradicional.

De hecho, según datos relevados por el experto en empleo Enrique López, seis de cada diez paraguayos encuestados entre 22 y 40 años sueñan con convertirse en sus propios jefes. El interés es incluso mayor entre las mujeres, ya que siete de cada diez expresan ese deseo, frente a cinco de cada diez hombres.

El entusiasmo no se acompaña con la constancia

Para López, se trata de una tendencia que no se limita al país. “Las generaciones más jóvenes buscan cada vez más el empleo independiente antes que el trabajo en relación de dependencia. Es un fenómeno que no ocurre solo en Paraguay, sino que se observa a nivel mundial”, explica.

Sin embargo, el entusiasmo por emprender convive con una realidad desafiante. Muchos proyectos nacen cada año, pero pocos logran consolidarse. Según datos de empresas de servicios contables citadas por el experto, de cada 1.000 microemprendimientos que se crean, apenas unos 250 logran superar su primer año de vida.

Entre los errores más frecuentes de los emprendedores aparece la falta de organización financiera, especialmente cuando los emprendedores no separan las cuentas del negocio de sus gastos personales. También incide la ausencia de formación en gestión de recursos humanos o la dificultad para aceptar críticas y mejorar los productos o servicios ofrecidos.

“Muchos emprenden con entusiasmo, pero falta capacitación y planificación para sostener el negocio en el tiempo”, señala López.

A algunos les cuesta más resistir tiempos difíciles

Algunos rubros enfrentan mayores riesgos que otros. Por ejemplo, las microempresas gastronómicas figuran entre las que registran mayores tasas de cierre. En cambio, el sector comercial suele mostrar mayor resiliencia, ya que permite cierta flexibilidad para adaptarse a los cambios del mercado.

“Los comercios pueden rematar productos, ajustar inventarios o evitar algunos costos fijos. Eso les da más margen para resistir momentos difíciles”, analiza el especialista.

Otro factor que influye en el auge del emprendedurismo es la experiencia laboral previa de algunas personas. En particular, numerosas mujeres deciden iniciar sus propios proyectos tras atravesar situaciones poco satisfactorias en empleos tradicionales.

Al mismo tiempo, muchas empresas aún no logran adaptarse a las expectativas de las nuevas generaciones. Según López, los jóvenes valoran aspectos como el reconocimiento, el acompañamiento profesional o la existencia de planes de ascenso claros cuando trabajan en alguna empresa. Si no encuentran estas características, prefieren renunciar y emprender su propio negocio. A esto se suma la escasa educación financiera con la que muchos jóvenes ingresan al mundo laboral.

Se necesita educación financiera a temprana edad

Según el especialista, muchos salen del colegio o la universidad con conocimientos limitados sobre manejo del dinero, costos o administración de negocios. A ello se suma una imagen idealizada del emprendedurismo, alimentada en ocasiones por redes sociales o relatos de éxito que no muestran las dificultades del proceso.

Por eso, Enrique López Arce insiste en la importancia de incorporar contenidos relacionados con el emprendedurismo y la educación financiera a la malla curricular desde la primaria.

Preparar a niños y adolescentes en estas habilidades podría marcar la diferencia entre un emprendimiento que se apaga y uno que logra crecer y consolidarse con el tiempo.

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