En el marco de la lucha contra la depredación de la fauna íctica, un estricto control fluvial derivó en la detección e incautación de aproximadamente 3.000 metros de espineles y maromas. Los aparejos se encontraban instalados de manera clandestina en áreas donde la actividad pesquera está terminantemente prohibida.
Durante las patrullas, los intervinientes procedieron a la inmediata liberación y devolución a su hábitat natural de los peces que habían quedado atrapados en estas trampas ilegales.
Los rastrillajes se llevaron a cabo en un amplio perímetro que abarcó sectores del riacho Paranamí, riacho Yacaré, río Paraguay y el río Paraná, extendiéndose hasta la zona conocida como Torrentoso.
El procedimiento fue encabezado por funcionarios del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES), quienes ejecutaron las tareas de control con el acompañamiento y respaldo táctico de efectivos de la Prefectura Naval Paraguaya, concentrando los esfuerzos en la estratégica zona de confluencia de Paso de Patria.
Desde la cartera ambiental señalaron que este tipo de intervenciones continuarán de manera ininterrumpida. Estas acciones tienen como objetivo principal proteger los recursos pesqueros, asegurar el estricto cumplimiento de la normativa ambiental vigente y dar un respiro a la presión que sufren las especies locales, contribuyendo así a la conservación a largo plazo de los ecosistemas acuáticos del país.


