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Los fármacos para bajar de peso no reemplazan la alimentación saludable

La presidenta de la Sociedad Paraguaya de Endocrinología, Ana Iris Ramírez, explicó las diferencias entre semaglutida y tirzepatida. La especialista …

| Por La Tribuna
La especialista explicó que, si bien se trata de fármacos eficaces, fueron diseñados originalmente para tratar la diabetes y requieren indicación y seguimiento profesional.

La presidenta de la Sociedad Paraguaya de Endocrinología, Ana Iris Ramírez, explicó las diferencias entre semaglutida y tirzepatida. La especialista alertó acerca de la automedicación y recordó que estos tratamientos deben acompañarse de cambios en el estilo de vida.

La endocrinóloga Ana Iris Ramírez, presidenta de la Sociedad Paraguaya de Endocrinología, advirtió sobre el uso sin control médico de medicamentos inyectables utilizados para bajar de peso, cuya popularidad creció en los últimos años.

Durante una entrevista en La Tribu 650 AM, Ramírez detalló el funcionamiento de los principales medicamentos actualmente utilizados para el tratamiento de la obesidad, especialmente la semaglutida y la tirzepatida, dos compuestos que actúan sobre mecanismos metabólicos relacionados con el apetito y la regulación del azúcar en sangre.

Según explicó, estos pertenecen a un grupo de fármacos que imitan moléculas naturales. “Son formulaciones sintéticas de moléculas que el propio cuerpo libera cuando entran los alimentos al intestino. Esas moléculas actúan sobre el páncreas, el estómago y también sobre el cerebro, generando saciedad y mejorando el control de la glucosa”, indicó.

Ramírez señaló que la semaglutida actúa imitando una molécula denominada GLP-1, relacionada con la regulación de la insulina y la sensación de saciedad. La tirzepatida, en cambio, actúa sobre dos mecanismos metabólicos distintos, lo que potencia su efecto.

De acuerdo con los estudios clínicos, esta diferencia también se refleja en los resultados de pérdida de peso. “La semaglutida puede lograr reducciones de hasta el 15% del peso corporal, mientras que con tirzepatida algunos pacientes alcanzan reducciones cercanas al 20%”, explicó en el programa Mina en La Tribu.

Ambos medicamentos, sin embargo, fueron desarrollados originalmente para tratar la diabetes tipo 2, ya que ayudan a disminuir los niveles de glucosa en sangre y mejorar la respuesta del organismo a la insulina.

Además, investigaciones recientes muestran beneficios adicionales en otros problemas metabólicos, como el hígado graso, la apnea del sueño y la resistencia a la insulina.

Ambas medicinas poseen contraindicaciones de importancia

La especialista expresó preocupación por el uso indiscriminado de estos fármacos, especialmente porque en Paraguay aún pueden adquirirse sin receta médica. “Hoy muchas personas ven que alguien bajó de peso y deciden aplicarse el medicamento sin consultar. Eso es automedicación y puede ser peligroso”, señaló.

Ramírez indicó que, si bien las contraindicaciones de ambos medicamentos son similares, existen situaciones en las que su uso debe evaluarse cuidadosamente. Entre los efectos adversos más frecuentes mencionó náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento, especialmente durante las primeras semanas de tratamiento.

También explicó que existen advertencias en pacientes con antecedentes de pancreatitis, así como en personas con antecedentes familiares de cáncer medular de tiroides, una condición poco frecuente que constituye una contraindicación para estos fármacos. “La presencia de nódulos tiroideos no necesariamente impide el uso del medicamento, pero es fundamental que el paciente sea evaluado previamente por un especialista”, aclaró.

Cambio de hábitos, clave del tratamiento

La endocrinóloga remarcó que el uso de estos medicamentos no reemplaza los cambios en el estilo de vida.

Explicó que uno de los errores más frecuentes es utilizarlos únicamente para reducir el apetito. “Si una persona solo se aplica el medicamento y no cambia su forma de comer, cuando deje el tratamiento probablemente vuelva a recuperar el peso”, advirtió.

Ramírez indicó que el objetivo del tratamiento es acompañar el proceso de cambio de hábitos y facilitar la pérdida de peso en pacientes que presentan obesidad o dificultades metabólicas.

También destacó la importancia de mantener una alimentación equilibrada, con adecuado consumo de proteínas y actividad física de manera regular, ya que uno de los efectos del tratamiento puede ser la pérdida de masa muscular.

En cuanto a la duración del tratamiento, explicó que puede extenderse entre uno y dos años en pacientes con obesidad, mientras que en personas con enfermedades crónicas como diabetes puede indicarse por períodos más prolongados. Finalmente, dijo que estos son medicamentos muy eficaces con control y plan de tratamiento.

A tener en cuenta

Riesgos de automedicación: El uso sin receta de semaglutida y tirzepatida es peligroso y requiere estricta supervisión médica.

Eficacia y contraindicaciones: estos fármacos logran reducir hasta un 20% del peso, pero pueden causar efectos gastrointestinales y están contraindicados en casos de pancreatitis.

Estilo de vida: el tratamiento es efectivo solo si se acompaña de actividad física y cambios alimentarios para evitar el efecto rebote al suspenderlo.

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