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Interpelan sobre el sufrimiento de menores que son forzadas a uniones

Una vidriera del Mercado 4 exhibe un vestido de novia para llamar la atención sobre una realidad poco visible: más de 10.000 niñas y adolescentes fig…

| Por La Tribuna
La vidriera montada por Plan Paraguay expuso la cruda realidad de niñas y adolescentes forzadas a uniones de hecho con adultos.

Una vidriera del Mercado 4 exhibe un vestido de novia para llamar la atención sobre una realidad poco visible: más de 10.000 niñas y adolescentes figuran como unidas a adultos en Paraguay. La intervención busca abrir el debate sobre qué permite la legislación vigente.

Un vestido de novia colocado en una vidriera del Mercado N.º 4 captó la mirada de los transeúntes ayer. Pero no era un vestido más como el que solemos ver; este puso en evidencia una realidad desgarradora que muchas veces pasa desapercibida: las uniones tempranas de niñas y adolescentes en Paraguay.

El vestido exhibido formó parte de una campaña impulsada por la organización Plan Internacional Paraguay, que a través del impacto instaló la conversación pública sobre el peligro al que se expone a las niñas en nuestro país. “Adolescencia comprometida” se denominó la campaña que inició así sus acciones, generando un fuerte contraste entre la imagen tradicional del matrimonio y los sueños propios de la adolescencia. La vidriera no solo mostró una pieza de ropa, sino que fue un símbolo que le hizo a la gente cuestionarse: ¿por qué una adolescente debería estar usando este vestido?

Según datos proveídos por Plan Internacional Paraguay, más de 10.370 niñas y adolescentes de entre 11 y 17 años figuran como unidas, casadas, separadas, divorciadas o viudas (a partir de 16 años) en Paraguay. A pesar de ser datos oficiales, esta realidad sigue siendo poco visible en la sociedad. Recordemos que la legislación vigente permite el matrimonio desde los 16 años con autorización de padres, tutores o un juez, según el artículo 20 del Código Civil, Ley N.º 1/92.

“Me entregaron a un hombre”

“Mis propios parientes me entregaron, yo confié en ellos, pero me entregaron a un hombre. Un hombre mucho mayor, de 38 años. No fue una decisión mía”, relató Aurora, quien fue unida a los 17 años. Historias como la de esta joven muestran cómo la normativa puede condicionar el desarrollo, la educación y las oportunidades de vida de una menor.

Noelia Errecarte, representante de Plan International Paraguay, enfatizó que la adolescencia debería ser una etapa de crecimiento, aprendizaje y construcción de proyectos personales.

“Una adolescente de 16 años no debería estar eligiendo un vestido de novia, sino terminando la escuela, jugando y viviendo su vida como una persona en etapa de desarrollo. Debe ser protegida por su familia, por la sociedad y por el Estado, para que en un futuro cercano pueda proyectar y construir su proyecto de vida adulta”, sostuvo.

Niñas se exponen aún más a la violencia

Errecarte agregó que la legislación actual limita esas posibilidades y perpetúa a las adolescentes en entornos de pobreza y violencia. “Cada vez que una niña o adolescente está en una unión temprana, embarazada o fuera de la escuela, la sociedad está fallando, porque no logró proteger a una de las poblaciones más vulnerables: las niñas y adolescentes”, afirmó.

Plan International es una organización humanitaria que trabaja por los derechos de la niñez y la igualdad de las niñas en más de 80 países. En Paraguay funciona desde 1994, implementando programas de educación, protección y empoderamiento.

Con la campaña “Adolescencia comprometida”, la organización expone la urgencia de reflexionar sobre la protección de las niñas, abrir el debate sobre el costo-beneficio de la ley que permite casarse a chicas de 16 años y promover la construcción de un futuro donde la adolescencia sea para vivirla plenamente.

Estas uniones informales truncan el futuro de miles de adolescentes, que renuncian a su educación y proyectos de vida.

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