Ciudad del Este, Hernandarias y Presidente Franco forman un “tridente” urbano en el extremo Este de Paraguay: tres ciudades conectadas que van mucho más allá de la idea de un simple paso fronterizo. Aquí conviven el pulso del turismo de compras, la historia pionera, la ingeniería hidroeléctrica y una naturaleza que sorprende a minutos del asfalto, con cultura, parques y ríos.
En Ciudad del Este, el movimiento comercial es parte del paisaje. Shoppings y galerías convierten al centro en una meca para la electrónica, las marcas internacionales y las oportunidades mayoristas. Pero la ciudad también ofrece pausas verdes; el Lago de la República, creado en los años 60 y alimentado por el arroyo Amambay, invita a caminar, respirar y hasta observar yacarés. A metros de avenidas principales, el parque chino Chiang Kai-Shek —regalo de Taiwán en los 80— aporta un rincón fotogénico. En la ribera, la Virgen Stella Maris (7 m) se recorta frente al Paraná, junto al Puerto Kattamaram y sus paseos fluviales. Y para entender el origen de la urbe, el Museo del Mensú, primera casa prefabricada de madera (1957) y restaurada en 2019, reúne herramientas de pioneros y archivos.
Hernandarias es sinónimo de energía. Con Itaipú como emblema, suma propuestas para el visitante, como tour guiado por la central (con reserva), Iluminación Monumental de viernes y sábados, y el modelo a escala 1:100, usado en estudios hidráulicos. A orillas del embalse, el Parque Tacurú Pucú y la Playa Tacurú Pucú combinan ciclovía, camineros, quinchos y atardeceres con vista a la represa. Muy cerca, la Reserva Natural Tatí Yupí ofrece selva protegida y senderos (ingreso con permiso previo).
Presidente Franco aporta identidad histórica y postales memorables. El Hito de las 3 Fronteras permite ver el encuentro del Iguazú con el Paraná frente a Argentina y Brasil. La ciudad también brilla con los Saltos del Monday, donde complejos como Parque Aventura Monday y Aqua Saltos suman tirolesas, miradores y ascensor panorámico; ideal para cerrar con una comida frente a las cascadas. Como broche urbano, la escalinata del barrio San Miguel, revitalizada con arte e iluminación, regala una vista privilegiada del río y la triple frontera.




