Paraguay conmemora hoy, último sábado de febrero el Día Nacional del Tereré, instituido por la Ley N.° 4.261/2011 para revalorizar una de las prácticas más arraigadas del país. Desde 2020, la bebida y el saber del pohã ñana son Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. En las calles, historias como la de Antonia Mabel Bracho reflejan cómo esta tradición sostiene familias y preserva la identidad.
El tereré no es solo una bebida para combatir el calor; es un ritual social que convoca encuentro y conversación. La fecha busca reafirmar ese valor cultural que trasciende generaciones y contextos, en cada guampa compartida hay memoria, herencia y conocimiento popular sobre hierbas medicinales.
Antonia Mabel Bracho conoce bien esa dimensión, hace 35 años trabaja como vendedora ambulante y desde hace 20 se dedica exclusivamente al tereré y a la venta de remedios naturales. Nacida y criada en la zona donde hoy instala su puesto, en la Plaza Uruguaya, inicia su jornada a las 3:30 de la madrugada para seleccionar las hierbas que ofrecerá durante el día.
Explicó que el calor intenso impulsa a la gente a buscar combinaciones refrescantes y saludables. Entre las preparaciones más solicitadas mencionó el tereré “yorador”, que incluye cola de caballo, cedrón y kapi’i katî, conocido por su efecto diurético. Para quienes buscan una opción más digestiva y refrescante, recomienda hinojo y otras mezclas que ayudan a aliviar la sed y el malestar estomacal. También alquila el equipo completo y vende remedios por kilo, adaptándose a la demanda de cada cliente.
Para Antonia, el tereré representa más que tradición. Con esta labor crió a sus cuatro hijos, quienes hoy son profesionales tras haber tenido la oportunidad de estudiar y recibirse. Afirmó que el trabajo constante y la fidelidad de su clientela le permitieron sostener a su familia, dijo estar agradecida por las ventas y por la confianza de quienes la visitan a diario.
La vendedora observa que la costumbre permanece vigente entre los jóvenes, muchos se acercan a consultar qué hierbas llevar y recuerdan lo que toman en casa con sus padres o abuelos. También recibe a extranjeros interesados en conocer el significado del pohã ñana. Algunos utilizan traductores para comprender las propiedades de cada planta y probar la bebida tradicional.
El Día Nacional del Tereré resalta precisamente ese carácter transversal. Se consume en verano e invierno, en espacios públicos y privados, en reuniones familiares o jornadas laborales. La tradición se adapta a los tiempos, pero mantiene su esencia. En testimonios como el de Antonia, la celebración encuentra rostro humano y confirma que el tereré no solo refresca, sino que también construye identidad y oportunidades.

