Unos 52 estudiantes de la Escuela Taller recibieron becas municipales que les permitirán continuar su capacitación técnica. Para muchos, el apoyo significa poder pagar su pasaje diario y no abandonar un camino que ya empieza a darles trabajo y autonomía.
Los uniformes amarillos y verdes le dieron color y esperanza a la mañana. En el salón, la expectativa se mezclaba con sonrisas tímidas y miradas emocionadas. Para los 52 jóvenes que estaban allí sentados, la entrega de becas significó mucho más que un acto formal, ya que fue la certeza de que podrán seguir formándose en un oficio y sostener un proyecto de vida.
La Escuela Taller de Asunción se convirtió en una alternativa concreta para adolescentes y jóvenes de sectores vulnerables. Allí se capacitan en albañilería, carpintería, electricidad, herrería, jardinería y pintura, especialidades con rápida salida laboral y creciente demanda.El intendente de Asunción, Luis Bello, encabezó la entrega y destacó la importancia de respaldar a quienes apuestan por la formación técnica. Recordó que hubo momentos difíciles para estos chicos, pues había baja matrícula y escasas expectativas, pero aseguró que la revitalización de la institución fue posible gracias al compromiso conjunto de estudiantes y autoridades.De 100 que quieren estudiar, solo 30 se inscriben
La directora, María Emilia González, celebró que el acompañamiento municipal permita sostener a 52 estudiantes dentro de este proceso formativo. Explicó que uno de los principales obstáculos para la continuidad es el costo del transporte diario, factor que incide directamente en la permanencia. Aunque cada año se registran más de 100 consultas, realmente se inscriben solo 30 alumnos debido a limitaciones económicas.
Las clases se desarrollan de lunes a viernes, de 7:00 a 15:00, en jornadas que combinan teoría y práctica. Con el tiempo, la institución también se transformó en una verdadera bolsa de trabajo. Empresas y particulares contactan con frecuencia a la escuela para contratar a egresados, pues saben que allí se los forma bien.
Lejos de las calles y más cerca del oficio
Los testimonios que nos cuentan los jóvenes son la prueba del impacto real que tiene esta oportunidad. Margarita Colmán Venegas, alumna de jardinería desde hace un año, nos dijo que está “feliz y muy eufórica”. Si bien sabe que la formación es gratuita, recalca que el compromiso personal es clave para aprovechar las clases.
Desde el barrio Ricardo Brugada, Eder Iván Rodríguez Franco encontró en los talleres un rumbo distinto. Primero culminó el curso de herrería, hoy cursa electricidad y ya realizó trabajos particulares que le generaron ingresos propios para llevar el pan a la mesa de su familia. “En la calle no se aprenden cosas buenas; en los talleres se aprenden valores y oficios”, expresó el estudiante.Estudiar sin que el pasaje sea una barreraCada beca entregada va más allá de las promesas, pues representa algo tangible para estos chicos. El pasaje asegurado, la posibilidad de no desertar en el estudio y el tiempo necesario para aprender. En medio de realidades complejas, estos jóvenes encuentran en los talleres no solo herramientas de trabajo, sino también disciplina, pertenencia y horizonte.En un contexto donde muchos caminos se interrumpen por falta de recursos, la Escuela Taller reafirma su papel como espacio de inclusión y movilidad social. Entre herramientas, planos y proyectos se construyen también oportunidades. Y para estos 52 estudiantes esta beca representa la puerta hacia un futuro propio, digno y disponible.



