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Fundación San Rafael: el legado del padre Trento sigue más vivo

La Fundación San Rafael mantiene vivo el legado del padre Aldo Trento con la única clínica de cuidados paliativos del país y un comedor que alimenta a 500 personas. Más que alimentar o sanar, las obras buscan dignificar al hombre y atender a Cristo en cada paciente.

| Por La Tribuna
Aunque el padre ya no esté físicamente, cuadros en las paredes de la clínica recuerdan sus inspiradoras acciones en favor de los enfermos.

“Tenemos 48 cristos internados en nuestra clínica, por eso en las salas no hay crucifijos, porque Jesús está vivo en cada cama”, nos dice al recibirnos Óscar Escobar, director de la clínica de cuidados paliativos Divina Providencia y presidente de la comisión de la Fundación San Rafael. La frase impacta. En cada cama de este hospital hay un paciente atendido como si fuera el mismo Jesús, y esa mirada atraviesa cada rincón del lugar.

El padre italiano Aldo Trento vivió los últimos 35 años de su vida en Paraguay. Durante ese tiempo levantó 10 obras sociales y transformó las vidas de los más empobrecidos. “La belleza es el vértice de la caridad”, repetía constantemente, y se nota en la clínica: limpieza impecable, atención cálida, médicos entregando horas de su tiempo sin costo para los pacientes.

En esta que es la única clínica de cuidados paliativos del país, no se lucha contra la muerte, sino contra el abandono, contra el dolor innecesario, contra la indignidad. La prioridad absoluta es para quienes no tienen nada ni a nadie que los acompañe.

Un abrazo al más vulnerable

El equipo multidisciplinario compuesto por psicólogos, médicos y nutricionistas, trabaja bajo la misma filosofía: recibir con un abrazo al vulnerable, incluso cuando otros hospitales los rechazan por lo riesgoso de su patología. “El padre nos preguntaba siempre: ¿Jesús qué haría? Por eso él les daba la mano y un abrazo independientemente a su diagnóstico”, recuerda Escobar.

Las donaciones, en su mayoría nacionales, son las que permiten que la atención sea gratuita en la clínica, aunque el costo diario por paciente con diagnóstico terminal asciende a G. 300.000, un desafío económico constante.

Más que alimentar, dignificar al hombre

A dos cuadras de la clínica, el comedor social del Centro de Ayuda a la Vida alimenta a 500 personas. Pero no es un plato cualquiera. Lo hacen solo una vez a la semana, pero dan un almuerzo digno de una ocasión especial.

Manteles largos, flores, vajilla de porcelana y copas. No se trata solo de alimentar, sino de dignificar. Después del almuerzo, se entregan víveres para que las familias puedan sostenerse durante el resto de la semana. En el lugar, un cristo crucificado recibe a los comensales en un ambiente tan bello como los demás espacios creados por el padre Trento.

Actualmente, unas 2.000 personas son beneficiarias de las distintas obras de la fundación, y desde 1999, 26.000 personas fueron “abrazadas por el padre Aldo”, nos cuenta el director.

Los restos de Aldo Trento descansan hoy en el patio de la Fundación San Rafael, cumpliendo así su último deseo.

Cerca de sus pobres aún después de la muerte

El 20 de diciembre del 2024, el padre Aldo murió. Su último deseo fue que sus restos descansen en el patio de la fundación, mirando hacia sus pobres. “Si no cumplen, les voy a venir a estirar las patas”, bromeó alguna vez, fiel a su carácter indomable. Fue imposible cumplir la petición en un primer momento, por lo que lo sepultaron en el cementerio italiano. Pero tras un año de gestiones, y teniendo siempre presente la advertencia, finalmente lo lograron. La tumba de Aldo Trento está allí, acompañada del epitafio: “Yo soy tú que me haces”, que resume su vida de servicio cristiano.

Quienes visitan la Fundación San Rafael descubren que el servicio no es solo asistencia: es un acto de amor, respeto por el ser humano.

Óscar Escobar, director de la clínica de cuidados paliativos Divina Providencia.

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