Los 22 repatriados que la semana pasada recibieron sus Aportes Financieros Complementarios (AFC) por parte de la Secretaría de Repatriados dieron un resultado de una inyección conjunta de más de 900 millones de guaraníes de inversión propia en las ciudades de Ñeembucú, Misiones, Guairá e Itapúa.
El programa, que arrancó en 2013, entregó esta vez poco más de 399 millones de guaraníes en total. Cada beneficiario recibió un promedio de entre 12 a 15 millones, con un tope de 22 millones por persona. El monto ofrecido por el Estado viene a ser un complemento del capital con el que cuentan los connacionales.
“La idea es no dar pescado, sino herramientas de gestión”, explicó Ever Medina, director de Comunicaciones de la Secretaría. Antes de recibir el cheque, los postulantes pasan sí o sí por un ciclo de capacitaciones que incluye finanzas, marketing y formalización de negocios, en conjunto con el Viceministerio de Mipymes.
Tras la entrega, los técnicos fiscalizan mediante visitas lo declarado como los salones, máquinas, etc.
Zona fronteriza con mayor cantidad de repatriados
En Alberdi, Ñeembucú, el puerto de entrada para muchos que cruzaron la frontera a Formosa se concentró la mayor cantidad de beneficiados. Wilson Díaz Cuttier, por ejemplo, retornó de Argentina y armó una peluquería con una inversión de más de 30 millones, habiendo recibido 17 millones de ayuda. Otro tanto hizo Rosa Gavilán, que ahora vende bolsas de polietileno; o Héctor Ríos, que puso una despensa.
Celestina Penayo retornó desde Suiza e invirtió unos 300 millones en una granja en Santa Rosa, Misiones. Del total de beneficiados, los que regresaron de España ya empiezan a superar en número a los que vuelven del vecino país, una señal también de cómo se mueve la emigración paraguaya en estos últimos años.
Fiscalizaciones con trazabilidad
El aporte no es reembolsable, pero sí con condiciones. Cada beneficiario tiene que presentar facturas que demuestren que el dinero fue utilizado para lo que fue gestionado, por ejemplo: un aire acondicionado para la peluquería, un ploteado para el local, un blindex para la tienda. “A los seis meses, los técnicos vuelven a tocar la puerta para ver si el negocio sigue en pie”.
Ante la consulta de cómo cada compatriota gestiona esta ayuda, Medina explica que en un 80% de los casos son a través de las gestiones de documentación, donde se ponen en conocimiento de cada persona.
La siguiente semana comentó que abrirán una nueva convocatoria para la inscripción de repatriados con emprendimientos en Concepción, Amambay, San Pedro, Canindeyú, Alto Paraná y Caaguazú. La idea es rotar por zonas geográficas para que todos los que volvieron, sin importar dónde se instalaron, tengan su chance una vez al año.



