El especialista en empleo Enrique López Arce advirtió que la inteligencia artificial transformará tareas administrativas y creativas en Paraguay, aunque más lentamente que en el resto del mundo. En contraste, asegura que los oficios tradicionales experimentan una demanda histórica y salarios en alza.
“Todo lo que tiene que ver con cambios en el trabajo hay que tomarlo con mucho criterio y paraguayizar el tema”, dice el experto en empleo Enrique López Arce en contacto con La Tribuna, poniendo así paño frío sobre el debate que se encendió en el mundo en cuanto al impacto de la inteligencia artificial (IA) en la caída, o no, de algunos trabajos.
Mientras en Estados Unidos, Europa o Asia la automatización ya eliminó miles de tareas rutinarias, en Paraguay el proceso será más lento, asegura el especialista. “Este fenómeno en Paraguay no generará cambios inmediatos como en países orientales o en Estados Unidos”, sostiene.
La razón, explica, es estructural. Se debe a que en el ecosistema laboral paraguayo aún existe baja penetración de pagos electrónicos y firmas digitales. “Nosotros estamos apenas en la etapa de digitalización, todavía nos falta para llegar a depender por completo de la inteligencia artificial”, explicó.
Como ejemplo, mencionó que hoy uno de los puestos más buscados en Paraguay es el de cajero, mientras que en economías desarrolladas el 90% de los pagos en supermercados ya se realizan con cajas de autocobro, y ese puesto prácticamente desapareció.
Profesiones que sí corren riesgo inmediato
Sin embargo, eso no significa que nuestro país esté al margen del cambio. Los sectores donde la IA ya impacta con fuerza son los servicios financieros, el marketing y la publicidad. “Figuras como diseñadores gráficos, letristas o traductores están siendo reemplazados, pues inteligencias como ChatGPT o Gemini pueden generar textos, carteles, afiches e incluso traducciones en segundos”, describe López Arce.
“La IA puede hacer planos, programas y campañas completas. Antes, un jefe subcontrataba a varias personas; hoy puede resolverlo con una herramienta”, agregó. No obstante, aclaró que siempre será necesario alguien que entrene al sistema y valide los resultados. En definitiva, el empleo no desaparecerá del todo, pero cambiará el rol del ser humano, que pasará de ejecutor a supervisor. La gran ventaja es que se reduce la carga laboral y, por ende, las horas de trabajo.
Paralelamente, crecerán el comercio electrónico y la necesidad de páginas web, dominios y plataformas digitales, abriendo oportunidades y también nuevas amenazas, vaticinó el experto.
Plomeros, electricistas y otros serán “los nuevos millonarios”
Mientras algunas profesiones se transforman o reducen, otras viven ya un auge inesperado. El especialista advirtió que estamos ante una crisis de oficios, por tanto, los electricistas, albañiles, técnicos en refrigeración y otros trabajadores tradicionales tendrán generosas ofertas de trabajo.
“En Paraguay, hoy buscás un plomero y tenés que esperar días pero, al mismo tiempo, en el eje corporativo tenemos más de 200 edificios en construcción, donde valoran mucho a estos profesionales y les pagan altos salarios”, explicó López Arce.
“Ninguna IA va a reparar tu acondicionador de aire”

Durante años, el mensaje dominante fue que el éxito dependía exclusivamente de un título universitario. En este sentido, Enrique López citó el caso del empresario tecnológico Jensen Huang, referente mundial en automatización, quien advirtió que si todos se orientan a la informática, los nuevos millonarios serán los especialistas en oficios tradicionales. “Ninguna IA te va a destapar el baño, reponer la energía eléctrica en tu casa o reparar tu acondicionador de aire”, resumió López.
Al mismo tiempo, en las universidades se reducirán años de estudio, pues se eliminarán materias de relleno y se fortalecerán las tecnicaturas. “El plomero del futuro no será solo plomero, sino un técnico especializado con conocimientos avanzados en su área”, graficó el especialista.
En este escenario, la inteligencia artificial no divide el mundo entre empleos que desaparecen y empleos que sobreviven, sino entre tareas automatizables y habilidades humanas insustituibles. Más que preocuparnos, debemos comprender que mientras las pantallas ganen terreno, las manos expertas se volverán cada vez más valiosas.

