Asunción y su deuda pendiente para tener veredas inclusivas

Aunque Asunción cuenta con normativa específica para veredas inclusivas, todavía no todas cumplen con los estándares de accesibilidad. La Municipalid…

| Por La Tribuna
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La pregunta ya no es si existe normativa. La pregunta es cuánto tiempo llevará que cada vereda refleje la visión moderna que figura en los papeles.

Aunque Asunción cuenta con normativa específica para veredas inclusivas, todavía no todas cumplen con los estándares de accesibilidad. La Municipalidad habla de avances y control, pero reconoce que el cambio cultural es clave para lograr una ciudad verdaderamente amigable con la discapacidad.

¿Está Asunción pensada para personas con discapacidad visual o seguimos planificando desde una lógica tradicional? La respuesta, según el director de Planeamiento Urbano, Gustavo Melgarejo, es que la ciudad ya cuenta con un marco normativo aunque el desafío está en que ese diseño inclusivo se cumpla en la práctica.

La base legal con la que contamos en la ciudad es la Ordenanza N.° 115/23, que reglamenta el diseño, la construcción y el uso de veredas inclusivas. La normativa busca garantizar la movilidad de todas las personas, incluyendo aquellas con cualquier tipo de discapacidad, mediante especificaciones técnicas estandarizadas para rampas y desniveles.

“Hoy Asunción sí está pensada para personas con discapacidad visual”, sostiene el funcionario. Añade que la ordenanza no solo fija criterios técnicos, sino que también apunta a una gestión más eficiente de los recursos públicos y a una mejor planificación de obras de infraestructura vial.

La realidad dice otra cosa

Sin embargo, cuando se baja del papel a la calle, la realidad es diferente. Aunque no existe un número oficial de cuántas veredas cumplen al 100% con las normas vigentes, los registros de fiscalización indican que en el año 2024, el nivel de cumplimiento en mantenimiento de veredas y rampas era del 40%. En el año 2025, este porcentaje subió al 65% en lo que respecta a frentistas que regularizaron sus espacios tras notificaciones municipales.

El dato refleja avances, pero también evidencia que todavía un 35% no cumple plenamente con los estándares. Desniveles inadecuados, obstáculos, carteles y rampas mal ejecutadas siguen siendo parte del paisaje asunceno.

El director de Planificación de la Municipalidad aclara que la responsabilidad recae en los propietarios de inmuebles. “Independientemente del estado de la calle, cada frentista está obligado a construir, reparar y conservar su vereda conforme a la ordenanza vigente”, expresa.

Según Gustavo Melgarejo, si hablamos de sectores específicos como cuadras del centro histórico o avenidas principales donde se realizó modernización, las intervenciones se acercan más al diseño accesible establecido por la normativa. Pero aún no es suficiente.

También es una cuestión de cultura ciudadana

Pero más allá del control, el propio director reconoce que el mayor obstáculo no siempre es presupuestario, sino que “lo cultural influye mucho”. La falta de información sobre cómo construir correctamente una vereda retrasa el proceso. En ese punto, el cambio requiere no solo inspecciones, sino conciencia ciudadana.

La transformación hacia una ciudad verdaderamente inclusiva no se logra en meses, sino que es el resultado de una política sostenida y compromiso colectivo.

La autonomía es un derecho

Pensar una ciudad amigable con la discapacidad no implica solo rampas bien hechas o baldosas podotáctiles (superficie con texturas para guiar a no videntes). Implica entender que la autonomía para desplazarse es un derecho. Asunción dio pasos importantes, pero el desafío sigue siendo que la inclusión deje de ser una excepción y se convierta en regla en toda la ciudad.

Cuando se baja del papel a la calle, esta es la cruda realidad que nos muestran las veredas de nuestra capital.
Cuando se baja del papel a la calle, esta es la cruda realidad que nos muestran las veredas de nuestra capital.

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