La creación y difusión de imágenes íntimas falsas de niños y adolescentes mediante inteligencia artificial representa un nuevo desafío para el sistema de justicia paraguayo. La abogada Letizia Alonso, especialista en IA de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), detalla los pasos a seguir para proteger a las víctimas.
La realidad digital transformó los riesgos a los que se enfrentan los menores, y evitar la tecnología no es más que una forma de tapar el sol con un dedo, advierte la abogada Letizia Alonso, docente del Diplomado Internacional de IA, Tecnología y Derecho de la UNA.Según la especialista, quien además forma parte de la Red iberoamericana de Derecho Informático, la falta de preparación de los padres sobre herramientas digitales limita la protección a sus hijos. “Incluso si no tienen celular propio, los menores pueden acceder a dispositivos de compañeros o manejar perfiles compartidos”, recordó.
La exposición de imágenes reales o ficticias producidas con inteligencia artificial es una problemática que en la actualidad enfrentan los colegios. “Abundan los casos de difusión de imágenes íntimas de estudiantes, que fueron hechas por sus compañeros de clase. Lo que más complica es que tanto los responsables de estos actos como las víctimas son menores de edad y, al menos, hasta los 14 años son inimputables”, nos explica la abogada especialista en Niñez y Adolescencia, Fátima Flor de Buccini.
Un gran problema en los colegios
Nos cuenta que el año pasado hubo decenas de casos en los que adolescentes varones subieron a las redes fotos que mostraban desnudos, añadiendo el rostro de sus compañeras. Ante estas situaciones, se pidió intervención de la Defensoría de la Niñez, quien pidió al Juzgado la orden de no publicación, y se les hizo saber a los colegios que prohíban a estos chicos pasar estas fotos de teléfono a teléfono”, explicó la jurista.
Para Fátima Flor el riesgo real es que pueden ser “o chicos cabezudos o pedófilos”. Y, además, el trauma es muy grande para la chica o el chico que queda expuesto en su intimidad, sin importar que la imagen sea real o creada.
De acuerdo a Letizia Alonso, el abordaje se debe encarar entre los padres y el colegio, mediante protocolo del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC).
Ante la difusión, la agilidad es clave
Cuando se detecta que fueron difundidas imágenes reales o falsas que exponen la intimidad de menores, no hay que perder tiempo. La primera medida es denunciar el hecho ante el Ministerio Público. “La viralización masiva se puede dar en cuestión de segundos”, advierte Letizia Alonso.
En lo referente a las penas, el ordenamiento jurídico paraguayo todavía no cuenta con un tipo penal que mencione taxativamente a las imágenes producidas con IA. Sin embargo, las procesos pueden encararse como delitos de pornografía infantil, explotación sexual o difusión de material sexual. “Aunque sea una imagen creada, el tomar el rostro de un menor en supuesto acto íntimo es pornografía infantil y es un gran problema para la educación paraguaya”, remarca la abogada de Niñez Fátima Flor de Buccini. Para estas figuras penales, el Código de la Niñez y la Adolescencia (Ley N.° 1.680/01) garantiza los derechos de los menores, mientras que el Código Penal establece sanciones de cinco años de prisión, con agravantes que pueden elevar la pena a 10 años.
¿Cómo borrar las imágenes?
El primer paso es realizar la denuncia ante la Policía Nacional o el Ministerio Público. Estas instituciones pueden solicitar a los órganos jurisdiccionales la retirada de las imágenes de las redes sociales. Es fundamental evitar la revictimización del menor afectado y no se recomienda enfrentar al menor victimario, ya que esto podría complicar la investigación. “Se debe también reportar la publicación en la plataforma y, según el caso, solicitar el secuestro del dispositivo electrónico donde se originó la foto”, explica Alonso.
¿Lo que sube a internet queda para siempre?Si bien es cierto que lo que se sube a internet queda en forma perpetua, se puede lograr su desindexación para evitar que las imágenes aparezcan asociadas al nombre, apellido o apodo de la víctima. Eso sí, no hay garantía de que las fotos no vuelvan a circular en el futuro: “Hubo casos en donde aparecieron imágenes privadas después de 20 años”, reconoce Letizia Alonso.La mejor estrategia es cultivar la confianza con los hijos para que cuenten inmediatamente cualquier situación peligrosa a la que se expusieron. Esto permitirá a los padres tomar medidas oportunas y evitar mayores daños.



