Tras dos años de trabajo y con el acompañamiento del Incoop, 454 recuperadores ambientales inician el proceso para conformar la primera cooperativa de la Planta de Segregación de Residuos. El nuevo esquema promete mejores ingresos, organización colectiva y mayor previsibilidad económica.
Lo que durante décadas funcionó de manera individual podría comenzar a transformarse en trabajo colectivo organizado. En el Centro de Transferencia de Residuos de Cateura, los gancheros avanzan hacia la conformación de la primera cooperativa integrada por recuperadores ambientales, en lo que autoridades municipales califican como un hecho histórico.
El proceso, impulsado por la Municipalidad de Asunción, dio un paso clave esta semana con la intervención del Instituto Nacional de Cooperativismo (Incoop) y la conformación de un comité organizador que encaminará los trámites previos a la asamblea constitutiva.
Un cambio en la histórica dinámica
El ingeniero Walter Lezcano, jefe de la Unidad de Gestión Integral de Residuos, explicó que la iniciativa comenzó a gestarse hace dos años, en paralelo a la nueva concesión y la construcción de la estación de transferencia. Ese cambio estructural obligó a replantear la dinámica histórica del trabajo en Cateura.
“Hoy trabajan de forma individual, pero en la estación el trabajo debe ser colectivo. Desde el inicio se planteó la necesidad de que se asocien en una cooperativa, y ahora dimos ese paso”, señaló.
Actualmente, en Cateura se desempeñan 454 gancheros distribuidos en tres asociaciones. De cada agrupación fueron electos tres representantes para integrar un comité organizador de nueve personas, encargado de impulsar el prepadrón necesario para avanzar.
El desafío inmediato es reunir al menos 100 interesados, ya que la adhesión es voluntaria. “Este comité tiene la tarea de convencer a la mayor cantidad posible de trabajadores para que se asocien”, explicó Lezcano.
Beneficios para el ahorro y el crédito
El modelo elegido es el de cooperativa multiactiva, que permitirá no solo organizar la producción sino también generar servicios de ahorro, crédito y compras comunitarias. El objetivo es ampliar las oportunidades económicas del sector y reducir la dependencia de intermediarios o prestamistas externos.
Para la constitución formal, el Instituto Nacional de Cooperativismo (Incoop) exige un capital inicial de G. 30 millones. Si se suman al menos 100 socios, el aporte promedio sería de G. 300.000 por persona al año, cifra que disminuiría a medida que crezca el número de asociados.
Estaría operativa en un año, como máximo
La Municipalidad, a través de la Unidad de Gestión Integral de Residuos y el Área Social, acompaña el proceso con asistencia técnica y capacitaciones semanales. El plazo estimado es que en seis meses pueda realizarse la asamblea constitutiva y que, en un máximo de un año, la cooperativa esté plenamente operativa.
Más allá de los números, el trasfondo es social. La formalización apunta a brindar mayor estabilidad y herramientas financieras propias a cientos de familias que dependen del reciclaje para subsistir.



