El Gobierno de Paraguay inició los trámites para postular al pesebre y a la chipa para integrar la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco. Si bien la ministra de Cultura impulsa la candidatura, un experto gastronómico alertó sobre la necesidad de proteger legalmente para evitar que otros se apropien de nuestras tradiciones.
El Gobierno de Paraguay, mediante la ministra de Cultura Adriana Ortiz, anunció la postulación del pesebre y la chipa como Patrimonio Cultural Inmaterial ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). La iniciativa, según explicó la ministra Ortiz a La Tribu 650 AM, busca poner al país en el mapa cultural internacional, fortalecer nuestra identidad nacional y asegurar que estas tradiciones continúen transmitiéndose de generación en generación. Ortiz explicó que la chipa paraguaya se distingue por su receta, sus ingredientes y su preparación, considerados únicos en Sudamérica. En tanto, el pesebre no es solo una figura decorativa, sino un ritual completo que incluye pesebres vivientes, canciones navideñas, maestros artesanos y recorridos familiares.
Para la ministra, estas declaratorias no solo celebran la cultura paraguaya, sino que también promueven el turismo, la educación cultural y la participación de la comunidad, fortaleciendo al país ante el mundo cuando se destacan sus tradiciones. “Es un orgullo ver que nuestras familias sigan practicando estas tradiciones, que nuestros niños aprendan desde pequeños a valorarlas y que el mundo las reconozca”, afirmó Ortiz.
Advierten que receta queda desprotegida
Sin embargo, desde el sector gastronómico surgen divergencias. Vidal Domínguez, chef e historiador, sostuvo también en una entrevista con La Tribu 650 AM que declarar la chipa patrimonio ante la Unesco deja legalmente desprotegida a la receta, pues implica solo un reconocimiento internacional, sin exclusividad. “Para resguardar realmente nuestras tradiciones, la chipa debe registrarse con denominación de origen geográfico en la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) en Ginebra, Suiza, lo que otorgaría derechos legales frente a apropiaciones externas”, explicó, agregando que ya se demostró en el pasado que hay falencias en el tiempo de reacción de Paraguay ante apropiaciones extranjeras.
La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), con sede en Ginebra, es el principal organismo que gestiona la protección de derechos relacionados con la propiedad intelectual, incluyendo expresiones culturales tradicionales, conocimientos tradicionales y recursos genéticos. A través de su Comité Intergubernamental (CIG), trabaja en instrumentos jurídicos para proteger el patrimonio cultural.
“Estamos dejando que nuestras tradiciones se diluyan”
Domínguez recordó que en Argentina varias recetas paraguayas ya se enseñan como propias en escuelas públicas, y que la falta de acción legal efectiva podría derivar en apropiaciones culturales y pérdida de nuestra identidad gastronómica. Además, destacó que en 2017 se declararon 53 recetas paraguayas como patrimonio cultural gastronómico, pero el registro internacional nunca se completó. “Si no actuamos, estamos dejando que nuestra historia y nuestras tradiciones se diluyan”, advirtió.
El reconocimiento de la Unesco implica visibilidad internacional, promoción cultural y turística, y salvaguarda de la transmisión de la tradición, pero no otorga derechos jurídicos exclusivos, lo que permite que otras naciones reproduzcan o adapten la tradición, dijo el referente gastronómico.
El debate entre la ministra y el chef evidencia la tensión entre orgullo cultural y la necesidad de protección legal efectiva.
La chipa y el pesebre son mucho más que comida o figuras de la Navidad paraguaya; representan historia, identidad y pertenencia. El desafío que tenemos por delante es equilibrar el reconocimiento internacional con medidas concretas que aseguren que estas tradiciones sigan siendo exclusivamente nuestras.


