La carta abierta de una pasajera que sufrió un accidente con suerte en el transporte público volvió a encender la alarma sobre una vieja práctica de los choferes. Acelerar antes de que el pasajero descienda y competir carreras en plena ruta, “costumbres” que están prohibidas por ley.
“Hoy, si no fuera por alguien que estaba detrás de mí, quizá estaría contando una historia distinta”, dijo Teresa Páez, usuaria del transporte público, quien decidió escribir una carta abierta a la empresa Automotores Guaraní SACI luego de sufrir un episodio que, asegura, se repite a diario en las calles del país.
Al comenzar a descender por la puerta trasera del bus de la línea 15 , el conductor inició la marcha y Teresa se tambaleó. Estuvo a punto de caer debajo de las ruedas y sufrir un accidente grave. El chofer no le tuvo piedad; ni siquiera le preguntó si estaba bien y siguió su viaje como si nada.
Su testimonio no es aislado. Madres con hijos pequeños deben tambalear y casi caer apenas pisan el primer escalón para subir, mientras las puertas permanecen abiertas y los choferes aceleran para “ganarle” la carrera a un compañero que está en otro bus.
Una práctica grave que puede ser fatal
Consultado sobre estas situaciones, Marcos Giménez, de la Dirección de Capacitación y Campañas Viales de la Agencia Nacional de Tránsito y Seguridad Vial (ANTSV), fue claro en que las normas deben cumplirse.
“Primero, los buses no tienen que parar en zonas no establecidas; segundo, las puertas deben estar cerradas hasta que el transporte se detenga completamente, y tercero, el pasajero debe haber descendido totalmente antes de que el vehículo reanude su marcha”, explicó.
El funcionario también refirió que el colectivo debe detenerse completamente, permitir que el pasajero suba con seguridad, que marque su tarjeta y recién cuando esté cómodo iniciar la marcha.
En cuanto al uso del celular, la postura es tajante. “Uno de los elementos principales de la conducción es la atención. Eso te da capacidad de reacción para evitar siniestros. El elemento distractor es enemigo de la seguridad vial”, remarcó.
El capacitador tampoco recomienda el uso de auriculares, porque no permiten escuchar lo que ocurre en el exterior y reducen la percepción del entorno.
Desde la Agencia recordaron que su rol es brindar recomendaciones y capacitar a los conductores, pero el cumplimiento efectivo también depende de controles y sanciones por parte del Viceministerio de Transporte.
Esto dice la ley
En Paraguay, manejar utilizando o mirando el celular es considerado una falta grave según la Ley Nacional de Tránsito y Seguridad Vial N.º 5.016/14.
La normativa establece una multa de aproximadamente siete jornales mínimos (entre G. 753.389 y G. 780.514) y la prohibición es total: ni mirar mensajes, ni atender llamadas, ni siquiera en los semáforos. Mirar el celular durante tres segundos a 50 km/h implica avanzar más de 40 metros prácticamente a ciegas.
En cuanto a las “carreras” en la vía pública, la Ley 5.016/14 las considera una falta gravísima. El artículo 20 sanciona las velocidades peligrosas para la seguridad de las personas y prohíbe cualquier maniobra temeraria o competencia en la vía pública.
Estas conductas pueden derivar, además de multas, en responsabilidades civiles y penales en caso de accidentes. La Policía Municipal de Tránsito y la Patrulla Caminera son las encargadas de controlar y sancionar estas infracciones.
Cada segundo de distracción hace la diferencia entre llegar a destino o convertirse en un número más de la estadística.

