La zona del viaducto de 4 Mojones, que conecta a los municipios de Asunción, Lambaré, Villa Elisa y Fernando de la Mora, se convierte en un escenario caótico cada jornada de lluvia.
A pesar de ser un punto clave para miles de trabajadores, el lugar carece de paradas obligatorias con infraestructura adecuada, obligando a los usuarios a refugiarse improvisadamente bajo el viaducto.
Aunque las resoluciones del Viceministerio de Transporte establecen paradas obligatorias señalizadas en los principales accesos, en 4 Mojones se da un vacío estructural. Los colectivos detienen la marcha en la zona por costumbre, pero allí no existen asientos ni techos que protejan a los pasajeros.
La odisea de los usuarios y el testimonio en las paradas
A la precariedad de la espera en la vía pública se le suma la falta de previsibilidad en las frecuencias de los buses, obligando a los ciudadanos a calcular horas extras de viaje para llegar a tiempo a sus puestos de trabajo.
“Hace más o menos media hora que espero. Los días de lluvia el servicio empieza a ser más irregular y es difícil. Estar debajo del viaducto es la única alternativa porque por otro lado no hay techo para refugiarse; esta es la única parada donde paran, si no te apurás, el otro ya pasa y te quedás sin colectivo”, relató uno de los pasajeros en el lugar.
Asimismo, usuarios indican que la aglomeración bajo la estructura junta tanto a pasajeros como a motociclistas que buscan resguardarse del agua, compartiendo un espacio peligroso por el continuo flujo vehicular.

Goteras en las unidades y salpicaduras en la vía pública
La problemática no termina al subir al bus. Varios usuarios denunciaron que muchas unidades presentan filtraciones en el techo, por lo que “llueve más adentro que afuera”. A esto se suma el riesgo constante de sufrir salpicaduras de agua y barro provocadas por vehículos que transitan a alta velocidad cerca de los bordes de la calzada.
Esta falta de infraestructura adecuada se repite en otros puntos de alta concurrencia del área metropolitana, donde los ciudadanos continúan esperando soluciones de fondo para acceder a un transporte público digno y de calidad.


