Cruzar avenidas sin semáforo peatonal se vuelve un desafío en las ciudades

Cruzar avenidas de alto tránsito sin semáforos peatonales, con paradas y cruces mal ubicados expone a situaciones de riesgo. La urbanista Patricia Giménez plantea ordenar estos elementos y reforzar la educación vial.

| Por La Tribuna
Agregar La Tribuna en
.La gente necesita subir a los buses, pero, por la falta de planificación, las paradas están apostadas en vías de alto tránsito, por lo que las unidades suelen no detenerse.Gentileza

Cruzar una avenida de alto tránsito puede convertirse en una maniobra de riesgo cuando no hay un semáforo peatonal o cuando los distintos elementos de la vía están mal ubicados. Para la arquitecta urbanista Patricia Giménez, el problema no se resuelve solamente colocando más semáforos, sino entendiendo cómo se mueve la gente y cómo está organizada cada calle.

Giménez señala que en todas nuestras ciudades existe un bajo porcentaje de semáforos peatonales y que, incluso, donde los hay persisten dificultades por la falta de educación vial. Por eso plantea combinar campañas masivas, controles y multas con un relevamiento de los puntos más conflictivos, para priorizar allí la instalación de infraestructura.

La especialista aclara que una franja peatonal no necesita necesariamente un semáforo para ser respetada. Un conductor con conciencia debería detenerse ante el cruce y dar prioridad al peatón. El desafío, sostiene, también pasa por cambiar hábitos y dejar de lado la conducta individual para incorporar mayor empatía y respeto por las normas.

Paradas en rutas de alto tránsito, una contradicción peligrosa

Un ejemplo del padecimiento ciudadano aparece en zonas de alto tránsito, donde, por la falta de planificación, también hay paradas de buses. En estos sitios, los peatones enfrentan la pesadilla diaria de cruzar corriendo, y ser atropellado o no es cuestión de suerte, porque los camiones y vehículos circulan a altísima velocidad por la naturaleza de la vía que casi no permite detenerse. Pero, irónicamente, ese mismo peatón también necesita que el transporte público pare para subir.

Para la urbanista, estas situaciones aparecen cuando se toman decisiones de manera sectorial, sin una visión integral. La planificación urbana debe definir cómo se conecta la vía, mientras el diseño determina dónde ubicar paradas, cruces, carriles y otros componentes de la movilidad.

Aunque ya se planteó incorrectamente, el problema aún puede corregirse. La experta propone hacer un diagnóstico, relevar elementos y, a partir de esa fotografía, decidir si corresponde trasladar una parada, modificar un cruce, incorporar un semáforo o rediseñar parte de la vía.

La clave es que ninguna medida se tome de manera aislada. Primero se debe mirar qué existe alrededor y cómo esa decisión afectará a peatones y a quienes conducen.

Baches: un costo que va más allá del vehículo

Los baches no solo representan un gasto para quien debe reparar una rueda, una suspensión o cualquier otra parte del vehículo. También alteran la circulación, obligan a realizar maniobras inesperadas y pueden aumentar el riesgo de accidentes.

La urbanista Patricia Giménez explica que todos estos factores reducen la calidad de la movilidad urbana. “Cuando un conductor encuentra un bache en uno de los carriles, debe desviarse y eso rompe el flujo normal del tránsito”. El riesgo aumenta si al costado circula una motocicleta o un colectivo.

Así, lo que en principio es una deficiencia de infraestructura vial puede tener consecuencias incluso fatales. En un escenario menos drástico, se pueden dar vuelcos de vehículos y considerables pérdidas materiales. Por eso, la profesional sostiene que mantener las vías en condiciones adecuadas no es solamente una cuestión de comodidad o reparación vehicular, sino una parte vital de la movilidad urbana y de la seguridad de quienes utilizan las calles.

También te puede interesar

Últimas noticias