El crecimiento urbano de Itauguá se siente detrás del volante, donde el tránsito del centro se volvió un problema cotidiano por la concentración de vehículos, puestos de venta, estacionamientos en doble fila y el cierre de una calle tras el incendio del Mercado Municipal.
Una pobladora consultada nos contó que recorrer apenas cuatro cuadras puede llevar entre 30 y 40 minutos en determinados momentos. “Es imposible andar por ahí”, señaló al referirse a la zona del mercado, donde muchos prefieren dejar el vehículo varias cuadras antes y llegar caminando a su destino.
El arquitecto urbanista Diego Sotomayor explica que el tráfico local y de paso confluyen en la ruta PY02, generando cuellos de botella, mientras que la débil conexión entre barrios obliga a utilizar las arterias principales incluso para trayectos cortos.
Transporte público interno es decadente desde hace años
A esto se suma la situación del transporte público. Según contó una pobladora, algunos barrios llevan años sin un servicio regular de internos. En sectores donde circulan líneas metropolitanas, la espera puede ser de una hora o dos, y el servicio se suspende cuando hay lluvias. La consecuencia directa es una mayor dependencia de automóviles o motocicletas para paliar la carencia de colectivos.
Las calles constituyen otro frente de batalla. Un vecino mencionó el deterioro de las calles Patiño y Arsenio Benítez, además de empedrados dañados por raudales. Contó que los vecinos deben comprar piedra picada para reparar el camino frente a sus viviendas, un arreglo que cuesta unos G. 300.000 y debe repetirse cada cuatro meses.
Tránsito vehicular y peatonal debe ser prioridad
Para el urbanista consultado, la agenda del intendente electo deberá tener como prioridad la pavimentación, abrir vías alternativas y mejorar los caminos vecinales. Urge además actualizar el Plan Regulador para que el crecimiento inmobiliario no supere la capacidad vial, proponiendo pasos peatonales, veredas y dársenas para mejorar la movilidad a pie.
Hay espacios verdes, pero necesitan renovación
En cuanto a sus espacios verdes, Itauguá tiene numerosas plazas, pero un gran pendiente es la renovación de estos sitios. Vecinos contaron que estos espacios públicos necesitan iluminación y renovación de juegos infantiles, pues algunos tienen décadas de antigüedad y están oxidados, representando un peligro para los niños.
En el barrio Virgen del Rosario se da una situación más delicada. La plaza es utilizada para jugar vóley, pero cuenta con poca iluminación y una antigua casita se convirtió en aguantadero de malvivientes, generando preocupación por la inseguridad.
Sotomayor plantea mirar estos espacios más allá del ocio, sosteniendo que las plazas son puntos de encuentro familiar, fortalecen la identidad comunitaria y cumplen una función ambiental al mitigar el calor y absorber agua de lluvia.
El desafío del próximo administrador pasa por garantizar infraestructura en los barrios periféricos. También propone recuperar el patrimonio del casco histórico, vinculándolo con actividades culturales, recreación y turismo local.
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