La juventud paraguaya está cambiando y sus decisiones muestran nuevas formas de pensar el trabajo, la vivienda, la familia y el bienestar. Actualmente, las personas de entre 15 y 29 años representan el 24,7% de la población del país y tienen una fuerte presencia en el mercado laboral.
Tres de cada cinco jóvenes realizan alguna actividad económica y el ingreso promedio mensual de los ocupados de este sector ronda los G. 2.605.000. Pero el acceso a un empleo no siempre significa estabilidad o formalidad.
Uno de los principales desafíos sigue siendo la informalidad. Entre los jóvenes de 18 y 19 años alcanza al 89%, mientras que llega al 64% entre quienes tienen de 20 a 24 años y al 60% en el grupo de 25 a 29 años.
A esto se suma una elevada rotación laboral. Solo dos de cada diez jóvenes logran permanecer más de un año en su primer empleo, una situación que refleja las dificultades que existen tanto para ingresar al mercado laboral como para construir una trayectoria sostenida.
Nuevas decisiones sobre familia
Al mismo tiempo, las preferencias de las nuevas generaciones también están cambiando. Entre las características que se observan aparece una menor intención de tener hijos, una mayor preferencia por vivir en departamentos y un interés creciente por el entrenamiento físico y el bienestar.
En el ámbito laboral, los jóvenes también valoran cada vez más encontrar trabajos que les resulten motivadores, más allá del ingreso económico.
Estas nuevas prioridades conviven con otros desafíos vinculados a la formación. Seis de cada diez jóvenes eligen carreras consideradas saturadas, lo que puede dificultar posteriormente su inserción laboral.
Falta educación financiera
La educación financiera aparece como otra cuenta pendiente. Ocho de cada diez jóvenes manifiestan que necesitan fortalecer sus conocimientos en esta área, un dato que pone sobre la mesa la importancia de contar con herramientas para administrar ingresos, tomar decisiones económicas y planificar el futuro.
Así, la juventud paraguaya no solo está modificando sus hábitos y expectativas, sino que también enfrenta el desafío de encontrar caminos que le permitan convertir esas nuevas aspiraciones en proyectos de vida sostenibles.


