Durante los trabajos fueron identificadas 13 especies de mamíferos, entre ellas el puma y el pecarí labiado, considerado de alta sensibilidad ecológica debido a la fragmentación de su hábitat. Para el registro se utilizaron cámaras de fototrampeo instaladas en cuatro puntos estratégicos, que funcionaron durante 24 horas continuas, además de observación directa y rastreo.
En el caso de las aves, los técnicos identificaron 82 especies de 35 familias. Entre ellas se encuentra el loro hablador, considerado casi amenazado. También se colocaron pequeños transmisores en ejemplares capturados para realizar su seguimiento mediante la tecnología Motus.
El monitoreo incluyó además especies vegetales del bosque chaqueño, como el guayacán y el samu’ũ, considerados amenazados a nivel nacional. Los controles forman parte del Plan de Gestión Ambiental del proyecto Corredor Bioceánico, que contempla más de 220 kilómetros divididos en cuatro lotes.


