La educación paraguaya afronta el reto de cambiar cómo se enseña en las aulas

Los especialistas Robert Cano y Fernando Griffith analizaron las causas que mantienen bajos los niveles de aprendizaje en Paraguay. Coincidieron en la necesidad de revisar las estrategias pedagógicas y señalaron al docente como pieza clave para impulsar una transformación sostenida.

| Por La Tribuna
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.Se debe empezar por la capacitación del docente, pues es este el que debe renovar las estrategias de enseñanza para que los chicos adquieran conocimiento.Gentileza

Los bajos resultados obtenidos por Paraguay en el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) volvieron a poner a la educación frente a una pregunta incómoda: ¿qué está fallando para que tantos estudiantes tengan dificultades para comprender lo que leen y resolver problemas matemáticos?

Para el exviceministro de Educación, Robert Cano, la principal dificultad está en la forma de enseñar. “No es que el niño no sepa leer. Es que nosotros no sabemos enseñar a leer”, sostuvo. Afirmó que los estudiantes tienen capacidad, pero el sistema no ha encontrado estrategias eficaces para desarrollar la comprensión lectora y el razonamiento matemático.

Por su parte, el exviceministro de Culto Fernando Griffith planteó una mirada más profunda. A su criterio, Paraguay todavía necesita un diagnóstico que permita identificar las causas reales del estancamiento. Cuestionó enfoques pedagógicos que, según señaló, relegaron la memoria y la repetición, elementos que considera necesarios para automatizar habilidades básicas y avanzar hacia el pensamiento crítico.

El docente es el protagonista de la transformación

Ambos coincidieron en colocar al docente en el centro de cualquier transformación. Mientras Cano considera fundamental fortalecer la didáctica y la preparación de los maestros, Griffith planteó que el país debe convertir la formación y valoración docente en una causa nacional.

Robert Cano recordó como buen ejemplo la experiencia de Caazapá, donde se trabajó la alfabetización inicial en la lengua materna y se eligieron docentes capacitados para el primer grado. Según explicó, la estrategia permitió mejorar los niveles de comprensión lectora.

Más allá de sus diferencias, ambos creen que los resultados actuales que tuvimos no deben desmoralizarnos, sino convertirse en un punto de partida. “Es la primera vez que yo siento que existe una preocupación genuina por el bajo resultado de esta prueba”, destacó Robert Cano como un aspecto positivo y de avance.

El desafío, entonces, no pasa solamente por conocer cuánto aprenden los estudiantes, sino por revisar cómo se les está enseñando y qué condiciones necesitan docentes y alumnos para avanzar.

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