La niebla y la neblina pueden convertir en pocos minutos un trayecto habitual en una circulación de riesgo. La reducción de la visibilidad dificulta identificar a otros vehículos, obstáculos y señales, por lo que el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) recomienda extremar las precauciones al transitar por las rutas nacionales.
Una de las primeras recomendaciones es reducir la velocidad y evitar adelantamientos o maniobras que puedan resultar peligrosas. Con menor campo de visión, contar con más tiempo para reaccionar ante cualquier imprevisto resulta fundamental.
También es importante utilizar correctamente las luces. El MOPC aconseja circular con luces bajas y evitar las luces altas, ya que su reflejo en las partículas de agua suspendidas puede empeorar todavía más la visibilidad.
Siempre piense en el que viene atrás
A esto se suma la necesidad de mantener encendidas las luces de posición traseras, de manera que los demás conductores puedan advertir con mayor facilidad la presencia del vehículo.
Otro punto de atención es dónde detenerse. El MOPC advierte que no se debe estacionar en lugares indebidos, especialmente en rotondas o sectores con visibilidad limitada, porque un vehículo detenido puede convertirse en un obstáculo difícil de detectar para quienes circulan por la zona.
La niebla y la neblina suelen aparecer principalmente en áreas húmedas, cerca de cursos de agua y en condiciones de poco viento. Cuando el fenómeno es especialmente denso y la visibilidad resulta insuficiente, la recomendación es detener la marcha en un lugar seguro y esperar a que las condiciones mejoren.
La conducción preventiva adquiere especial importancia en estos escenarios. Adaptar la velocidad y la forma de circular a las condiciones del camino puede marcar la diferencia cuando la visibilidad se reduce de manera repentina.


