Entre los pastizales de Acosta Ñu, donde hace 157 años quedó escrita una de las páginas más dolorosas de la historia paraguaya, ayer volvió a cobrar vida el recuerdo de los niños que protagonizaron aquella hazaña bélica. A las 17:00 del sábado 15 de agosto, 80 actores y actrices de las ciudades de Itauguá, Piribebuy, Caacupé y Eusebio Ayala dieron vida al Mitã Rape, una representación que, desde el año 2014 busca mantener presente la memoria de nuestros niños mártires.
El mismo suelo que fue escenario de aquel cruento episodio de la historia paraguaya volvió a recibir rostros infantiles, banderas y escenas de aquel 16 de agosto de 1869. La puesta recreó distintos momentos del enfrentamiento y acercó al público a una historia que, más de un siglo y medio después, todavía conmueve.
“Como herederos de esta gesta heroica, tenemos el compromiso de seguir difundiendo nuestra historia con la comunidad y con todo el país”, expresó Almide Alcaraz, gestor cultural y uno de los impulsores del homenaje.
Un cruel desafío que no debieron tener
La obra nació como una forma de honrar a quienes defendieron la patria hasta las últimas consecuencias y, especialmente, a los niños que pelearon con valentía en el tramo final de la batalla. El campo de Acosta Ñu, donde hoy se levanta el Monumento Sesquicentenario, se transformó así en un espacio para recordar y transmitir esa parte de la historia nacional, que aunque tiene mucho dolor, nos recuerda el coraje que tiene la sangre guaraní.
Para los actores, representar los acontecimientos en el mismo lugar donde ocurrieron tuvo una fuerte carga emocional. La jornada formó parte de las actividades previas a la conmemoración que es hoy, 16 de agosto, fecha en que el país recuerda la Batalla de Acosta Ñu y celebra también el Día del Niño.
Mitã Rape, cuyo nombre significa “Ruta de los niños”, también evoca la travesía que aquellos niños realizaron hasta el campo de batalla. La propuesta busca que el pasado no quede solamente en los libros, sino que sea conocido por las nuevas generaciones. A través de la escena, el recuerdo de los niños mártires volvió a encontrarse con el público en el mismo escenario donde quedó escrita con sangre en las páginas de nuestra historia.


