Durante su homilía en la Catedral Metropolitana, en la solemnidad de Nuestra Señora de la Asunción, sostuvo que la fe debe traducirse en diálogo y compromiso. “No podemos permanecer indiferentes porque cuando una persona es humillada, utilizada y abandonada toda nuestra sociedad resulta herida”, afirmó.
Al reflexionar sobre las lecturas, planteó tres palabras clave: lucha, resurrección y esperanza. Explicó que la lucha representa el enfrentamiento entre el bien y el mal y advirtió sobre fuerzas que destruyen, oprimen y atropellan la vida humana. Martínez remarcó que la respuesta no debe limitarse a la indignación. “No basta con indignarnos ante las injusticias, es necesario comprometernos, dialogar y actuar juntos para transformarlas”, expresó.
El religioso también destacó que la concordia comienza en los espacios cotidianos, especialmente en la familia, las comunidades y los lugares de trabajo. Señaló que dialogar no implica renunciar a la verdad ni callar ante el mal, sino buscar caminos de justicia. Invitó a practicar la escucha, el respeto, el perdón, el servicio y la reconciliación como formas concretas de sanar las fracturas sociales.

