Alrededor de las 08:45, de este sábado, los restos de Roselín Florentín Gómez fueron llevados al Oratorio San Roque y, posteriormente, sepultados en el cementerio municipal de Caazapá, durante la ceremonia, un representante de la comunidad educativa agradeció en primer lugar a Dios por haber permitido encontrar a la adolescente, aunque no de la manera que todos hubieran deseado, lo que finalmente permitió darle una despedida cristiana.
Todo comenzó el viernes 31 de julio, un día que hasta entonces parecía cualquier otro en la vida de Roselín Florentín Gómez, la adolescente de 14 años, que, alrededor de las 13:30 horas, pidió permiso a sus padres para asistir a un encuentro que se realizaría en su colegio y salió de su casa caminando, minutos más tarde, cámaras de seguridad captaron el momento en que otra adolescente, compañera de colegio de Roselín, la recogía en una motocicleta, ese instante marcó el inicio de una desaparición durante siete días, mientras familiares, vecinos y compañeros de colegio exigían respuestas y reclamaban que se intensificaran los trabajos de búsqueda.
Posterior al trabajo investigativo, la policía logró hallar el cuerpo de Roselín, tras haber sido presuntamente asesinada el mismo 31 de julio en un tajamar de Caazapá y posteriormente desmembrada y enterrada.
La autopsia, realizada en Asunción, determinó que la causa de muerte fue por asfixia, aunque los signos hallados en el cuerpo no eran los típicos de un ahogamiento completo, ya que el agua solo había llegado hasta el tercio medio de la tráquea, los peritos confirmaron además que la violencia sufrida por el cuerpo, así como el desmembramiento, se produjeron después de la muerte, y que el cadáver estaba completamente desarticulado en cada una de sus uniones.
Según la imputación fiscal, el crimen de la adolescente de 14 años de Caazapá fue un hecho premeditado, planeado por los tres implicados, de acuerdo al relato de los hechos basados en la imputación, Danilo Germán Rodríguez Cabaña, junto a los dos adolescentes la metieron en el agua hasta ahogarla y después cortarla en pedazos, ponerla en un cartón para su posterior entierro en fosa común.
Posteriormente, los tres procedieron a llevar las cajas de cartón, en cuyo interior se encontraban los restos de la víctima, hasta la casa de Antonia Isidra Cabaña, bisabuela de Danilo Germán Rodríguez, ubicada en el asentamiento Padre Adolfo Zaracho de Caazapá, donde procedieron a enterrar el cuerpo desmembrado en el fondo del patio.
La conducta atribuida al joven de 21 años, Danilo Germán Rodríguez Cabaña se subsume dentro del hecho punible de homicidio doloso, dicen los fiscales.


