Las obras de revitalización de la Plaza Uruguaya, cuyo aspecto positivo es difícil de discutir, avanzan. El Consorcio Palma, encargado de la intervención, redujo de 37 a 10 los árboles que serán extraídos.
Argumentan que los árboles tienen riesgo de caída
Tras el rechazo ciudadano, estudios fitosanitarios concluyeron que los árboles a ser talados están gravemente afectados por termitas y representan riesgo de caída.
Pero para quienes conviven con la plaza todos los días, la explicación parece no alcanzar.
Pablo Oviedo lleva más de 40 años trabajando como cuidacoches sobre México y 25 de Mayo. “Esto es la naturaleza, el único lugar que nos da aire en esta zona”, afirma. Aunque considera positiva la modernización, insiste en que debe hacerse “como corresponde”.
La gente siente como suyos a los árboles
Lejos de mostrarse indiferente, la gente mezquina a los árboles de la plaza e incluso se apropia de algunos de ellos. Myriam Maidana vende tereré en la vereda que da a la calle 25 de Mayo desde hace 43 años. Al acercarnos, nos muestra un árbol al que incluso le puso nombre. “Este se llama Cayetana y yo lo crié desde que era chiquitito. Me da sombra todos los días”, expresa.
Dice que pidió personalmente a los ingenieros que no lo talen porque teme quedarse sin protección frente al intenso calor. “Soy hipertensa y cuando en verano haga 45 °C acá no voy a aguantar”, comenta.
Vendedores afectados por las obras
Por el momento, los vendedores se ven afectados por las obras, ya que al estar cerrada la plaza, disminuyen sus ventas. Uno de ellos comentó que generalmente sus clientes llegan y se sientan a tomar tereré y relajarse, pero que ahora no se puede.
Mientras la gente tiene dudas y temores, la maquinaria avanza dentro de la plaza. La intervención forma parte del Proyecto de Resiliencia Urbana del Centro Histórico, impulsado por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), y cuenta con una inversión de G. 70.000 millones.


