La Catedral Metropolitana de Asunción fue escenario de una ceremonia especial con la ordenación de 10 nuevos diáconos permanentes, hombres que comparten una característica particular: además de su vocación religiosa, mantienen una vida familiar y profesional activa.
La celebración fue presidida por el cardenal Adalberto Martínez Flores, arzobispo de Asunción, y permitió la incorporación de los nuevos ministros al clero arquidiocesano. Con esta ordenación, la Arquidiócesis alcanzó un total de 120 diáconos permanentes.
Los flamantes diáconos provienen de distintas áreas laborales y profesionales. Entre ellos hay carpinteros, contadores, abogados, docentes, técnicos electromecánicos, ingenieros comerciales, licenciados en lenguas y electrotécnicos industriales. Todos completaron un proceso de formación y discernimiento previo a recibir el sacramento del orden.
Vocación de servicio y fe
La figura del diácono permanente constituye una de las expresiones de servicio dentro de la Iglesia católica. A diferencia de los sacerdotes, estos ministros pueden estar casados y desarrollar simultáneamente actividades laborales y familiares. Su misión está orientada al servicio de la comunidad, la proclamación del Evangelio y las obras de caridad.
Una vez ordenados, estarán habilitados para administrar bautismos, asistir en la celebración de matrimonios, proclamar la palabra de Dios, predicar y colaborar en distintas tareas pastorales y sociales en sus respectivas comunidades.
Juramento de fidelidad
Como paso previo a la ceremonia, Darío Modesto Almada, Pedro Pablo Ayala, Digno Arsenio Benítez, Bernardo Ferreira, Evaristo Frutos, Epifanio Gabilán, Lorenzo Maldonado, Antoliano Ochipinti, Luis Raimundo Pérez y Óscar Daniel Rodríguez realizaron la profesión de fe y el juramento de fidelidad ante el arzobispo metropolitano.
Durante ese acto litúrgico, celebrado en la sede del Arzobispado, los candidatos ratificaron su compromiso de servir a la Iglesia, mantener la comunión eclesial y desempeñar con fidelidad el ministerio.


