En Piribebuy, donde los telares siguen siendo parte de la identidad local, Rosa Segovia todavía se emociona al recordar el momento en que vio a los 26 jugadores de la Selección Paraguaya luciendo el tradicional poncho para’i de 60 listas que ayudó a confeccionar junto a otras artesanas.
“Hasta ahora tengo piel de gallina. No puedo creer lo que nosotras hicimos y lo admirado que es el poncho. Es algo demasiado grande y demasiado lindo”, expresó emocionada. Cuenta que cada vez que vuelve a ver las imágenes difundidas en medios y redes sociales revive la misma sensación de orgullo.
La historia comenzó cuando la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) se puso en contacto con ella para consultar sobre los colores disponibles y plantear la confección de una versión especial de la emblemática prenda. El diseño incluyó los nombres de los 26 futbolistas convocados, convirtiendo cada pieza en un homenaje a la Albirroja.
“Me preguntaron si estaba disponible para confeccionar un poncho para la Selección y les dije: ¿por qué no?”, recordó.
El encargo representó un desafío importante. El tiempo era limitado y la calidad debía mantenerse intacta. Inicialmente se solicitó una cantidad mayor de ponchos, pero finalmente el pedido se ajustó para garantizar un trabajo artesanal cuidado hasta el último detalle.
Cuatro mujeres trabajaron durante quince días en la confección de las prendas. Cada una participó en la elaboración de las tres partes que componen el poncho: la guarda, el cuerpo y los flecos. Luego se incorporaron los bordados personalizados.
La repercusión superó todas las expectativas. Las imágenes de los futbolistas vistiendo el poncho para’i recorrieron el país y despertaron elogios dentro y fuera de Paraguay.
“Estamos muy contentas. Trabajamos arduamente con las compañeras y la aceptación de la gente nos llena de orgullo”, afirmó Rosa.
Desde entonces, los pedidos no han dejado de llegar. Actualmente, cada poncho tiene un valor de G. 5.000.000, reflejo del trabajo artesanal, el tiempo invertido y una tradición que hoy vuelve a ocupar un lugar destacado en la escena nacional.
El poncho albirrojo causó furor
El poncho se transformó en un símbolo, las fotografías y videos de los 26 futbolistas vistiendo la tradicional prenda recorrieron redes sociales, medios nacionales e internacionales, provocando una reacción que sorprendió incluso a sus creadoras. “Estamos muy contentas, trabajamos arduamente con las compañeras”.
“Es demasiado importante para nosotras la aceptación de la gente del poncho para’i de 60 listas para el Mundial”, señaló Rosa. Desde entonces, los pedidos no han dejado de llegar, consultando precios, disponibilidad y tiempos de confección. Actualmente, cada poncho tiene un valor de G. 5.000.000, reflejo de una labor artesanal.


